Aunque últimamente se haya corregido en parte esta tendencia con las informaciones que se dan sobre la prima de riesgo, llama mucho la atención la preponderancia que la Bolsa ha tenido sobre el mercado de bonos en los medios de comunicación.
En efecto, los principales periódicos y telediarios aportaban información puntual sobre la marcha de la Bolsa, la evolución de sus principales índices y la cotización de las acciones más destacadas. Pero al mismo tiempo, se le daba muy poca relevancia al mercado de bonos, a las subastas de deuda pública o a los tipos de interés pagados por los distintos títulos. Y sin embargo, el mercado de bonos es mucho más importante para nosotros que la Bolsa.
¿Y por qué es tan importante el mercado de bonos? En primer lugar, porque en gran medida es el que establece los tipos de interés a largo plazo para la economía en su conjunto. En segundo lugar, porque juzga diariamente las políticas económicas de los distintos gobiernos y tiene capacidad para castigarles subiendo el coste de su deuda (que básicamente es lo que lleva sucediendo en España desde hace unos años).
Para entender la importancia del mercado de bonos basta con identificar a sus principales actores:
- Los principales emisores de los mercados de bonos son agentes económicos que necesitan grandes sumas de dinero, como las grandes empresas, pero por su importancia y por la cantidad de dinero que manejan, debemos destacar sobre todo a los gobiernos que emiten deuda pública.
- Del mismo modo, los principales inversores en los mercados de bonos son los agentes económicos que mayores sumas de dinero manejan: fondos de pensiones, fondos de inversión, fondos soberanos... Estos agentes no solo mueven cifras gigantescas de dinero, sino que de ellos depende el bienestas y el futuro de millones de trabajadores y pensionistas del mundo entero.
Pero vayamos por partes. Para hablar del mercado de bonos es imprescindible saber qué se negocia en ellos, y para ello debemos hablar de los empréstitos. A menudo, los gobiernos y las grandes empresas necesitan sumas de dinero tan grandes que sería imposible encontrar un banco que se las prestase; en esos casos, recurren a la emisión de empréstitos.
En realidad, un empréstito no es más que un gran préstamo dividido en partes iguales. Cada una de estas partes se llama obligación. Las obligaciones son títulos-valores (como las acciones) cuyo comprador adquiere el derecho a percibir un interés periódico o acumulado y al que el emisor del título se compromete a devolver el importe del mismo en un plazo determinado. Siguiendo con la comparación con las acciones, mientras que éstas te convierten en copropietario de una empresa, las obligaciones te convierten en acreedor de un préstamo concedido a una empresa o país. Eso sí, el término obligación es demasiado teórico, los mercados financieros denominan bonos a los títulos de deuda, así que esa es la denominación que utilizaremos en el resto de la entrada.
En esta representación gráfica podéis ver una explicación simplificada de este proceso:
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| Fuente: www.finanzzas.com |
Cada bono tiene un valor nominal, que es el valor oficial que se le da al emitirlo y que supuestamente es la cantidad que paga el comprador al adquirirlo (aunque puede venderse por menos si se emite con una prima de emisión). Los bonos también tienen un tipo de interés fijado en la emisión, pero el comportamiento del mercado de bonos puede hacer que los intereses reales percibidos por los poseedores de los bonos se alejen mucho del tipo de interés fijado por el emisor. Veamos cómo puede suceder esto explicando brevemente el funcionamiento de los mercados primario y secundario de bonos:
Mercado Primario: es el mercado de emisión, es decir, en el que los prestatarios ponen a la venta los títulos de deuda. Por ejemplo, el gobierno español podría poner a la venta en el mercado primario bonos de deuda a diez años con un valor nominal de 1.000 € y un interés del 5% anual. Esto significa que el comprador de un bono recibiría un interés de 50 € al año y al cabo de diez años se le devolverían los 1.000 € invertidos.
Mercado Secundario: es el mercado de negociación, en el que los bonos van cambiando de manos. El comprador original de los bonos los vende a otros inversores, y estos los van vendiendo sucesivamente a otros posibles compradores. El comportamiento de este mercado secundario es el que puede tener un impacto clave en la economía:
Imaginemos un escenario en el que el mercado de bonos se asusta ante el enorme tamaño de la deuda pública española (que se acerca peligrosamente al 100% del PIB). En esta situación, los inversores empezarían a preocuparse por la posibilidad de que el gobierno español sea incapaz de devolver su deuda. En tal caso, el precio del bono español caería, ya que los inversores intentarían desembarazarse de él para comprar títulos más seguros.
De este modo, el bono que se emitió a 1.000 € en el mercado primario podría acabar vendiéndose por 800 € en el mercado secundario. En principio, al gobierno español no le afectan los vaivenes del mercado secundario, y seguirá pagando 50 € al poseedor de dicho título, sea quien sea. Sin embargo, ese poseedor ya no cobrará un interés del 5%, sino del 6,25%, ya que percibirá unos intereses de 50 € por un título que le costó 800 € (50/800=0,0625).
El problema para el gobierno español es que, cuando vuelva a acudir al mercado primario a emitir bonos, los inversores no aceptarán intereses inferiores al 6,25%, lo que encarecerá enormemente el coste de la deuda.Como podréis imaginar, todo este proceso acabaría desencadenando un auténtico círculo vicioso en el que el pago de mayores intereses empeoraría el déficit, y este aumento del déficit provocaría nuevos aumentos en el tipo de interés pagado por la deuda. En esta coyuntura, o bien se renuncia a devolver parte de la deuda (lo que enfadaría mucho a los mercados), o bien se recortan las demás partidas de gasto o bien se suben los impuestos. ¿Os suena esta historia?
Además, como mencionamos al principio de la entrada, el mercado de bonos es también importante porque determina los tipos de interés a largo plazo de la economía. En efecto, teniendo en cuenta que los bonos de deuda pública son considerados los activos con más seguridad de los mercados financieros, los tipos de interés que se piden por ellos influyen en todos los demás. Por seguir con el ejemplo anterior, si al estado español se le pide un 6,25% de interés por sus títulos de deuda, ¿qué no se le pedirá a cualquiera de sus bancos o demás empresas, que en principio son prestatarios mucho menos seguros? Y como una cascada, los tipos pedidos a estas empresas repercutirán en el conjunto de la economía. De este modo, que la deuda española sea más cara que la alemana no sólo significa que el Tesoro Público alemán se financia de forma más barata que el español, sino que las empresas alemanas también lo hacen, con todas las repercusiones que eso tiene para la inversión, la actividad y el empleo.



