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domingo, 10 de febrero de 2013

¿QUÉ ES EL APALANCAMIENTO?


Los bancos españoles deben reducir su excesivo apalancamiento, la economía española en su conjunto está muy apalancada, el apalancamiento de las empresas españolas está en niveles históricos… Quien más, quien menos, la mayoría de vosotros habrá leído u oído el término apalancamiento en alguna de las noticias de la actualidad. Pero, ¿realmente sabe la gente lo que es el apalancamiento?

Hasta hace muy poco, si a alguien le preguntaban qué era estar apalancado, lo que respondía era esto:
  

Hoy, el término apalancamiento es uno de los más comunes en la secciones de economía y nacional de la prensa generalista. Y sin embargo, me da la impresión de que la mayor parte de las veces no se utiliza correctamente, o al menos con todas las implicaciones que tiene esa palabra en economía financiera.

El 99 % de las veces que leáis en un periódico la palabra apalancamiento la podéis sustituir por endeudamiento. Así, cuando se dice que una entidad está muy apalancada, lo que se está afirmando es que está muy endeudada. De esta forma, los periodistas utilizan el término con fines más estilísticos que semánticos, como los periodistas deportivos que intentan adornar sus narraciones empleando términos como esférico y rectángulo de juego en vez de balón o campo de fútbol. Y es que apalancarse, en términos económicos, no sólo implica endeudarse.

Hagamos una precisión. En los manuales de Economía de la Empresa se habla de dos tipos de apalancamiento: el apalancamiento operativo y el apalancamiento financiero. El que está ahora en boca de los medios de comunicación, o el que más se acerca a él, es el apalancamiento financiero, así que a él es al que me referiré a lo largo del post.

Apalancarse consiste en endeudarse para financiar una operación, pero en términos financieros, el vocablo apalancamiento (en inglés, efecto leverage) hace referencia a la utilización de la deuda para incrementar la rentabilidad de los recursos propios. Veámoslo con un ejemplo numérico para comprenderlo mejor.

Supongamos que queremos invertir 100.000 € en acciones. Si compramos el 1 de Enero acciones por ese valor y las vendemos el 31 de Diciembre por 150.000 €, está claro que hemos obtenido 50.000 € de beneficio (como invertimos 100.000 € de nuestro dinero, la rentabilidad ha sido del 50 %).

Pero imaginemos que no tenemos los 100.000 € iniciales, y aun así consideramos que el éxito de la inversión es seguro. Supongamos que sólo tenemos 20.000 €, pero como estamos tan convencidos de que todo va a salir bien, pedimos un préstamo de 80.000 € a un interés del 10 %.

El 1 de Enero compramos las acciones por 100.000 € y el 31 de diciembre, como estaba previsto, las vendemos por 150.000 €. Ese mismo día, hay que pagar al banco unos intereses de 8.000 €, con lo que el beneficio que nos queda es de 42.000 €. Sin embargo, aunque los beneficios de la operación hayan sido algo menores, la rentabilidad del capital propio ha sido muchísimo más alta, del 210 %. En esto consiste el apalancamiento, en utilizar recursos ajenos para aumentar la rentabilidad de los recursos propios.


Resumamos todo lo dicho en los párrafos anteriores en un par de sencillas operaciones para que nadie se pierda: