RESPUESTA: PORQUE CREEN QUE ERES MALA PERSONA.
En efecto, aun a riesgo de simplificar, a esto se reduce el por qué del odio de los liberales hacia el Estado. E incluso podríamos decir que, en última instancia, a esto se reduce toda su filosofía económica.
Pero desarrollemos esta idea para que no me acusen de sectario gratuito (sectario puede ser.. ¡pero gratuito jamás!)
Todo se remonta a más de doscientos años atrás. Como veíamos en la entrada dedicada a las semejanzas entre el islam medieval y la doctrina de Adam Smith, aunque los modernos economistas han desechado muchas de los postulados del "padre" de la Economía (por ejemplo, su rechazo hacia las sociedades anónimas), otros gozan de gran predicamento e incluso se sitúan en la base del pensamiento de muchos de ellos. Por supuesto, me estoy refiriendo a la la doctrina de la mano invisible.
Según Adam Smith, la Divina Providencia ha dispuesto las cosas de tal manera que nuestra persecución del propio beneficio sería guiada como por una mano invisible para contribuir al bien común. Por supuesto, para que este mecanismo social funcione a la perfección es necesario que los seres humanos se relacionen en un mercado sin restricciones, pues cualquier intromisión en el mismo interferiría en su delicado mecanismo.
Lo bonito de esta premisa es que establece que el mercado canaliza un aspecto tan aparentemente negativo como la codicia o el egoísmo y lo convierte en algo beneficioso para la sociedad.
Según un ejemplo utilizado por el propio Adam Smith, si alguien se convierte en carnicero no es por suministrar carne a sus vecinos, sino para intentar ganar el máximo de dinero posible con algo que se le da bien (la división del trabajo y la especialización son claves en el análisis de Smith), pero en la búsqueda de este beneficio personal contribuye a la alimentación del vecindario. Y este ejemplo valdría para cualquier otro oficio: carpinteros, zapateros, agricultores, etc.
Por supuesto, el egoísmo de los agentes económicos hará que cada uno de ellos intente obtener el máximo beneficio en sus intercambios, incluso aunque sea a costa de los demás. Por ejemplo, los vendedores intentarán cobrarnos demasiado, los trabajadores asalariados intentarán escaquearse del trabajo y los directivos de las grandes empresas intentarán aumentar al máximo sus sueldos y su prestigio en vez de velar por los beneficios de la empresa (y por ende de sus accionistas).
Sin embargo, los defensores del libre mercado afirman que éste limita de forma automática todos esos comportamientos: el tendero no cobrará precios abusivos si tiene otros tenderos que le hagan la competencia, el trabajador no se escaqueará si hay un mercado de trabajo flexible que facilita su sustitución por otro trabajador y los directivos no tendrán las manos libres si hay un mercado de valores dinámico en el que el precio de las acciones baje cuando su actuación sea negativa para la empresa...
En este sentido, los cargos públicos (tanto políticos como laborales) plantean un problema para los economistas liberales en la medida en la que no se puede contener su egoísmo al no estar sujetos a la disciplina del mercado. En el caso de los políticos, podría pensarse que las elecciones funcionan como elemento disuasorio, pero estas están tan espaciadas que dicho elemento es mínimo. Mucho peor es el caso de los funcionarios de carrera, ya que tienen el puesto de trabajo asegurado de por vida y pueden vaguear cuanto les dé la gana.
Por la misma razón, el Estado del Bienestar y los impuestos necesarios para su sostenimiento son totalmente contraproducentes... ¿Quién se esforzaría si le pagaran lo mismo que al gandul de al lado que cobra una prestación de desempleo por no hacer nada? Y si se obliga a los ricos a pagar demasiados impuestos... ¿no perderían los incentivos para invertir y crear riqueza?
Todo este razonamiento parte del supuesto de que los agentes económicos son egoístas y que la única motivación humana que cuenta es el interés personal. Sin embargo, dicha tesis es una de las grandes limitaciones de la doctrina económica liberal. Por supuesto que el interés personal es uno de los motivos que nos guían, pero es absurdo pensar que es lo único que nos impulsa. Hay muchos otros motivos que nos hacen actuar, como la honradez, el altruismo, la lealtad, la solidaridad, el civismo, etc. ¿Acaso nunca os habéis comportado de forma honrada cuando habéis tenido la oportunidad de engañar a alguien y dejarle sin pagar un servicio?
Los liberales más acérrimos incluso rechazan la posibilidad de que pueda haber un comportamiento altruista y explican el comportamiento de los agentes económicos en función de un código de conducta guiado por recompensas y castigos ocultos. Así, si un comerciante no estafa a sus clientes cuando tiene la posibilidad no es porque crean en la honradez, sino porque saben que la fama de vendedor honrado atraerá más clientes.
Debe ser agotador esperar siempre lo peor de los demás. Curiosamente, existen evidencias de que los economistas son más egoístas que los demás, y que la formación en Economía hace más egoístas a los individuos con el paso del tiempo. En su libro "El Precio de la Desigualdad", Joseph Stiglitz cita un estudio del economista Richard Thaler según el cual mientras que el 82% de la población global consideraba injusto aumentar el precio de las palas de nieve después de una ventisca, entre los alumnos de su máster de Administración de Empresas sólo opinaba lo mismo un 24%.
Según afirma Stiglitz, es posible que estos resultados se deban a que los estudios de económicas atraen a quienes dan menos importancia a conceptos como la equidad, pero también afirma que hay pruebas de que la formación en Economía condiciona las percepciones y que, teniendo en cuenta el papel cada vez mayor de los economistas más liberales en el diseño de las políticas públicas, sus percepciones sobre lo que es justo e injusto tienen unas consecuencias desproporcionadas para los demás.
Por tanto, para finalizar y volviendo al título de la entrada: ¿Por qué los liberales odian el sector público y el Estado del Bienestar? Pues porque creen que eres mala persona.
domingo, 30 de junio de 2013
martes, 25 de junio de 2013
DISECCIONANDO MAASTRICHT (o DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS)
Tras un par de entradas hablando de la España de los siglos XVI y XVII, damos un salto de -¡ale-hop!- más de 300 años y nos situamos en otro momento histórico mucho más reciente, la firma del Tratado de Maastricht en 1992.
No vamos a caer en el victimismo afirmando que todo lo que estamos pasando es culpa de la Unión Europea (encabezada por la Alemania de Angela Merkel) y el FMI, pero tampoco se puede negar que la actuación de estos organismos y, aún peor, que la arquitectura de la unión monetaria han incrementado extraodinariamente nuestro sufrimiento.
Precisamente dedicaré esta entrada a examinar los pilares en los que se asentó el diseño del área monetaria única europea, centrándome en cómo los errores de dicho diseño han repercutido (y a veces conducido) a la situación actual.
¿Preparados?
3... 2... 1... ¡Comenzamos!
La conjunción de factores como el optimismo reinante tras dejar atrás la crisis del petróleo de los años setenta y la euroesclerosis de la primera mitad de los ochenta, el éxito del Acta Única Europea (con la creación del Mercado Común Europeo) en 1986 y de iniciativas como el acuerdo de Schengen (que garantizaba la libre circulación de personas en la UE) y la coincidencia en el tiempo de la generación de líderes más europeístas de la historia de la UE (Helmut Kohl, Françoise Miterrand, Felipe González, Jacques Delors…) dio lugar a la firma en 1991 del Tratado de la Unión Europea (más conocido como Tratado de Maastricht), por el que se implantaba una unión monetaria en el seno de la Unión Europea.
No vamos a caer en el victimismo afirmando que todo lo que estamos pasando es culpa de la Unión Europea (encabezada por la Alemania de Angela Merkel) y el FMI, pero tampoco se puede negar que la actuación de estos organismos y, aún peor, que la arquitectura de la unión monetaria han incrementado extraodinariamente nuestro sufrimiento.
Precisamente dedicaré esta entrada a examinar los pilares en los que se asentó el diseño del área monetaria única europea, centrándome en cómo los errores de dicho diseño han repercutido (y a veces conducido) a la situación actual.
¿Preparados?
3... 2... 1... ¡Comenzamos!
La conjunción de factores como el optimismo reinante tras dejar atrás la crisis del petróleo de los años setenta y la euroesclerosis de la primera mitad de los ochenta, el éxito del Acta Única Europea (con la creación del Mercado Común Europeo) en 1986 y de iniciativas como el acuerdo de Schengen (que garantizaba la libre circulación de personas en la UE) y la coincidencia en el tiempo de la generación de líderes más europeístas de la historia de la UE (Helmut Kohl, Françoise Miterrand, Felipe González, Jacques Delors…) dio lugar a la firma en 1991 del Tratado de la Unión Europea (más conocido como Tratado de Maastricht), por el que se implantaba una unión monetaria en el seno de la Unión Europea.
Sin embargo, las negociaciones que condujeron a la firma de Maastricht coincidieron en el tiempo con el momento álgido de la revolución conservadora iniciada años antes por Ronald Reagan y Margarer Thatcher. La caída del Muro de Berlín y de la mayoría de los regímenes comunistas parecía dar la razón a los defensores del capitalismo más salvaje, de modo que el proyecto de construcción europea consagrado en Maastricht
se apoyó en tres pilares de clara inspiración neoliberal:
- Un banco central independiente cuyo único objetivo es la estabilidad de precios.
- Imposición de unas políticas presupuestarias automáticas mediante estrictas reglas de equilibrio presupuestario.
- Imposición de reformas estructurales para liberalizar, desregular y flexibilizar los mercados de bienes, capitales y trabajo.
A continuación, analizaremos cada uno de estos pilares...
1. Un Banco Central independiente.
Según el Tratado de Maastricht, el Banco Central Europeo
(BCE) es independiente de las instituciones comunitarias y de los distintos
gobiernos nacionales. Su único objetivo es alcanzar la estabilidad de precios,
en contraste con la Reserva Federal estadounidense, cuyos objetivos son la
estabilidad de precios y el crecimiento económico. Además, el BCE tampoco será
un prestamista de último recurso para los estados del euro (aunque de este
aspecto hablaremos de forma detenida más adelante).
Tal es la independencia del BCE que está dirigido por un
consejo de gobernadores formado por una serie de miembros de “reconocida
autoridad y experiencia profesional en el ámbito monetario o bancario”. No
tienen cabida en este consejo representantes políticos, sindicales o
empresariales, lo que deja necesariamente tuerto el punto de vista del BCE y lo
convierte en la práctica en un lobby de la banca alemana (y, en menor medida,
francesa). Cabe destacar que en las negociaciones de Maastricht, Alemania
bloqueó las aspiraciones francesas de profundizar en la Unión Económica, lo que
hubiera supuesto un contrapoder efectivo a la independencia del BCE; sin ese
contrapeso, la libertad de acción del BCE ha sido total.
La independencia del BCE le permite consagrarse a la lucha
contra la inflación sin tener que preocuparse por el crecimiento o por el
empleo. En términos neoliberales, el BCE ha de convencer a los trabajadores de
que no dudará en subir los tipos de interés y provocar paro si logran elevadas
subidas salariales que pongan en peligro el objetivo de inflación, de forma que
se resignen a que no suban los salarios. Fruto de su independencia, es el
propio BCE el que fija su objetivo de inflación (habiéndolo situado en un máximo
del 2% a medio plazo).
A pesar de su total independencia al fijar sus propios
objetivos en materia de precios y decidir con total autonomía aspectos tan
cruciales como la cantidad de dinero que circula en la eurozona, el BCE no es
responsable de la supervisión de los sistemas bancarios y mercados financieros
de los distintos países, que recae en los antiguos bancos centrales de cada uno
de ellos (como el Banco de España).
martes, 18 de junio de 2013
DE CÓMO LOS MERCADOS FINANCIEROS ACABARON CON EL IMPERIO DONDE NO SE PONE EL SOL (II)
En la anterior entrada contamos cómo la prosperidad castellana del siglo XVI se asentó en cinco pilares: crecimiento demográfico, expansión agraria, desarrollo urbano, intercambios comerciales con Europa y tráfico mercantil y de metales preciosos con las Indias. A continuación, en esta entrada veremos cómo la extenuante búsqueda de ingresos por parte de la Hacienda Real para satisfacer las deudas del Rey con los banqueros acabó socavando uno por uno la mayoría de estos pilares a finales del siglo XVI, y cómo las medidas desesperadas tomadas durante la primera mitad del XVII para mantener la hegemonía española acabaron provocando la ruina absoluta del reino.
En 1590, el Rey introdujo una nueva figura impositiva, los millones, pero la economía castellana ya no gozaba del dinamismo y fortaleza necesarios para soportar más cargas y las bases de su prosperidad estaban más que erosionadas:
FELIPE II: LAS SUBIDAS DE IMPUESTOS SOCAVAN LAS BASES DE LA PROSPERIDAD CASTELLANA
La enorme deuda que Carlos I legó a Felipe II le obligó a declararse en bancarrota (que como vimos, era una suspensión de pagos de la deuda a corto plazo con los prestamistas) en el segundo año de su reinado, en 1557. Esta primera suspensión de pagos sería seguida de una segunda bancarrota en 1560. Con ambas órdenes, el propósito de Felipe II era liquidar definitivamente la herencia de Carlos I, haciendo gravitar la financiación de su Hacienda sobre una aplicación sistemática de los recursos indianos (utilizando la Casa de Contratación de Sevilla como caja de deuda consolidada -es decir, a largo plazo-) y sobre un aumento de los ingresos de la Corona (léase impuestos) para librarse del control de los banqueros.
Así, en 1560 Felipe II trató de aumentar sus ingresos subiendo los impuestos, tanto aquellos que requerían la aprobación de las Cortes (alcabalas) como los que no (almojarifazgos, regalías por la explotación de minas, derechos de lanas, estanco de la sal, etc.). Sin embargo, el proyecto fracasó y desde 1561 se acentuó el dominio de los mercaderes-banqueros, a los que el Rey concedió privilegios en la emisión de deuda consolidada y en la explotación de diversos espacios fiscales (lo que a su vez menguaba los ingresos impositivos de la Hacienda Real). Este dominio de los banqueros empujó a la Corona a un precipicio financiero que conduciría a una nueva bancarrota en 1575.
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| Despliegues bélicos y navales como el de Lepanto costaban mucho dinero. |
En 1590, el Rey introdujo una nueva figura impositiva, los millones, pero la economía castellana ya no gozaba del dinamismo y fortaleza necesarios para soportar más cargas y las bases de su prosperidad estaban más que erosionadas:
- En el último cuarto del siglo XVI, la producción agraria comienza a dar muestras de no poder abastecer a toda la población: en torno a 1575 y 1578 se habla de superpoblación en Castilla la Nueva, región sobre la que se cierne el fantasma del hambre; en 1580, grandes zonas rurales de ambas Castillas se encuentran al borde del colapso mientras que Andalucía hace una década que pasó a ser importadora de grano. Además, si la moderada inflación de la primera mitad del siglo sirvió para estimular la producción, la afluencia de metales preciosos y la masiva acuñación de moneda provocó su devaluación y dispararon una inflación que a finales de siglo solo sirvió para castigar y empobrecer a la población y para arruinar a agricultores.
- Las continuas guerras con Francia, Inglaterra y los Países Bajos asestaron un golpe brutal al comercio con Europa. En concreto, al ser el mercado flamenco el mayor importador de lana castellana, la guerra en los Países Bajos cerró las fronteras a los intercambios comerciales y provocó una fuerte recesión en el sector.
- La población, empobrecida y mal alimentada, cayó pasto de las epidemias, siendo la más grave la peste de 1596-1602. Si a esto unimos el descenso de la natalidad y la emigración a las Indias (en 1600 había unos 250.000 españoles en América, cuando el reino de Aragón estaba habitado por unas 300.000 personas), podemos hablar claramente de estancamiento de la población (cuando no de descenso).
- La agobiante presión fiscal y el aumento del coste de la vida acarrearon la destrucción de puestos de trabajo en las manufacturas urbanas. Las principales ciudades castellanas perdieron población, lo que aceleró la contracción de la actividad económica. Hay que tener en cuenta que el crecimiento de la economía castellana se había basado en gran medida en la creciente tasa de urbanización. Especialmente perjudicada se vio la Corona, ya que la colaboración de las autoridades municipales había permitido crear un eficiente sistema de recaudación de impuestos como las alcabalas. Además, la reducción de la actividad comercial urbana obligó a muchos núcleos rurales dependientes de las ciudades a ser más autosuficientes, provocando así una contracción del comercio local, una menor división del trabajo y la especialización y un descenso en la productividad de la economía castellana.
- Así las cosas, el único pilar de la economía castellana que se mantenía firme a finales del siglo XVI era el tráfico con las Indias. El flujo de plata a la Casa de Contratación no comenzó a menguar hasta 1610, no pudiendo hablarse de un descenso brusco hasta la década de 1640. En cuanto al tráfico mercantil, alcanzó su cenit en 1608, cuando se consignaron 45.078 toneladas de mercancías en las dos flotas de ida; este volumen comercial comenzaría a descender a partir de 1620 debido a causas como los naufragios, el acoso de la piratería, el espectacular aumento del contrabando y el desarrollo de vías alternativas al régimen de monopolio.
viernes, 14 de junio de 2013
DE CÓMO LOS MERCADOS FINANCIEROS ACABARON CON EL IMPERIO DONDE NO SE PONE EL SOL
Hace unos meses, llevé a cabo un experimento del que me sentí muy satisfecho, cuando en la entrada dedicada al Islam como ejemplo de liberalismo económico fusioné Historia y Economía. Sin que sirva de precedente, vuelvo a dedicar un par de entradas (esta y la siguiente) a la Historia. En este caso, hablaré de la España de los austrias, centrándome en las relaciones de los monarcas españoles con los banqueros de su tiempo, en la Hacienda y el sistema tributario español de la Edad Moderna y en cómo repercutieron en la marcha de la economía española y castellana.
Más allá de su interés puramente histórico, me parece que estos temas cobran especial interés si los comparamos con la situación e instituciones actuales. Espero que lo disfrutéis.
PROSPERIDAD CASTELLANA EN EL SIGLO XVI
Durante el siglo XVI, el reino de Castilla experimentó un período de gran prosperidad. Esta prosperidad se apoyó en cinco pilares:
Más allá de su interés puramente histórico, me parece que estos temas cobran especial interés si los comparamos con la situación e instituciones actuales. Espero que lo disfrutéis.
PROSPERIDAD CASTELLANA EN EL SIGLO XVI
Durante el siglo XVI, el reino de Castilla experimentó un período de gran prosperidad. Esta prosperidad se apoyó en cinco pilares:
- Crecimiento demográfico: en 1500, la población de la Península Ibérica era de algo más de cinco millones de habitantes; en 1600 era de siete millones y medio. Un 80% de esta población vivía en Castilla.
- Expansión agraria: los campesinos constituían un 75% de la población castellana, por lo que es normal que la agricultura fuera el sector económico más importante. Durante el siglo XVI, la subida de los precios agrarios que se produjo gracias al aumento de la demanda estimuló un mejor aprovechamiento de los recursos y un aumento de la producción agrícola.
- Desarrollo urbano: la creciente tasa de urbanización dinamizó el comercio e impulsó los sectores manufactureros. Aunque la población agraria era mayoritaria, los núcleos rurales dependían de las ciudades más cercanas, ya que gracias a la actividad comercial urbana podían abastecerse de aquello que necesitaran.
- Intercambios comerciales con el resto de Europa, especialmente con Italia, Francia, Inglaterra o los Países Bajos. Algunos de los productos castellanos que conquistaron los mercados internacionales gracias a su calidad fueron la lana, el trigo, el aceite o los capullos de seda.
- Tráfico mercantil con el continente americano: lógicamente, como potencia descubridora y colonizadora, Castilla tuvo un estatus privilegiado en el comercio con las Indias. Por una parte, el descubrimiento de América permitió a la Corona española acceder a un inmenso tesoro: sus minas de plata, de cuya producción al Rey le correspondía la quinta parte en concepto de impuestos. Pero de los puertos de Portobelo (Panamá) y Veracruz (Méjico) no sólo partían metales preciosos, sino que el tráfico comercial entre metrópolis y colonias fue muy intenso.
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| Imagen del puerto de Sevilla, punto de entrada del enorme flujo de riquezas procedentes de América. |
LA CORONA Y LOS MERCADERES-BANQUEROS
Lógicamente, tal prosperidad en lo económico se reflejó en el ámbito político y militar. Los ingresos fiscales que el Rey de España obtenía en Castilla no eran equiparables a los de casi ningún otro monarca de su tiempo, y por supuesto tampoco podían compararse a los que obtenía la Corona en ningún otro de sus territorios (más del 80% de los ingresos del Rey se apoyaban en la fiscalidad castellana). Precisamente el inicio del siglo XVI, con el tramo final del reinado de los Reyes Católicos, pone las bases de la hegemonía española, que se extendió durante los reinados de Carlos I y Felipe II en el siglo XVI y que se iría perdiendo con los reinados de Felipe III y Felipe IV en el siglo XVII.
La defensa de la Monarquía Hispánica en Europa exigió la presencia de un poderoso ejército en las zonas de conflicto, los tercios, al que hubo que sumar las armadas y flotas de galeras que garantizaban las comunicaciones y el comercio entre los territorios de la Corona. Por otra parte, a los intereses políticos y dinásticos de los monarcas españoles se unieron las numerosas guerras que se entablaron por motivos religiosos tras la reforma protestante. Los mercenarios, las fortificaciones, los buques de guerra, el aprovisionamiento de los soldados e incluso la compra de alianzas demandaron un importante y costoso esfuerzo para la Corona.
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| El mantenimiento de los tercios era extraordinariamente costoso. |
Sin embargo, mucho más que hoy en día, la recaudación fiscal tenía un carácter estacional. Los monarcas no disponían del dinero cuando lo necesitaban, sino cuando se efectuaba el pago de impuestos en dos o tres momentos del año. Para conseguir el dinero que demandaban la conservación de su imperio y sus intereses dinásticos y religiosos, los reyes españoles tuvieron que acudir al crédito.
jueves, 30 de mayo de 2013
ACERCANDO LA ECONOMÍA: ALEIX SALÓ
Uno de los pocos géneros del sector editorial que aumentó sus ventas cuando comenzó la crisis fue el de los libros de Economía, especialmente los libros divulgativos que intentan acercar al ciudadano de a pie las realidades que se ocultan tras el funcionamiento de la economía. En un contexto como el actual, es normal que la gente quiera saber por qué hemos llegado a esta situación. En esta labor, destaca muy especialmente el nombre de Aleix Saló.
Aleix Saló no es un destacado economista ganador del premio Nobel, ni un extrabajador del sector bancario, ni un profesor universitario con años de experiencia en el mundo de la docencia. Es un joven historietista (es joven, muy joven, nació en 1983) que abandonó sus estudios de arquitectura para dedicarse a lo que más le apasionaba, la historieta, y se labró un pequeño hueco en el mundillo trabajando para la revista El Jueves en 2008.
El éxito le llegó en mayo de 2011, cuando elaboró un cortometraje de animación para promocionar en internet su segundo libro, Españistán (Este País se Va a la Mierda). El vídeo fue un auténtico éxito en internet y lo catapultó a la fama, de forma que la editorial Random House Mondadori se interesó por el autor, del que ya ha publicado otros dos libros: Simiocracia y Europesadilla. En ambos libros, Saló repitió la experiencia de realizar un cortometraje animado para promocionarlos, vídeos que también se convirtieron en fenómenos virales en internet y sirvieron para difundir aún más su trabajo.
Quizás el éxito de Aleix Saló está en no ser un experto, sino un historietista y humorista ágil y lúcido, con un talento muy especial para la sátira más ácida. En cada uno de sus libros o cortometrajes, su capacidad para argumentar, sintetizar y relacionar unos temas con otros queda sobradamente de manifiesto.
En mis últimos años de profesión, siempre he dedicado alguna clase a proyectar los vídeos de Aleix Saló y a entablar conversaciones con los alumnos acerca de lo que les inspira. Me ha parecido muy útil dedicar una entrada del blog a recopilar los vídeos realizados por el autor sobre la crisis (de momento tres, espero que sean muchos más).
Para terminar el post, nada mejor que unas palabras del propio Aleix Saló escritas con ocasión de la publicación de Españistán, aunque igualmente aplicables a cualquiera de ellas:
Saludos. Mi nombre es Aleix Saló. Nací el año 1983 en Ripollet y bla, bla, bla, hasta hoy.La obra que os presento es producto de mi interés por realizar un relato sobre la realidad vivida en este país los últimos diez años. Una década, a mi entender, que dejará para la posteridad una de las crónicas más completas jamás relatadas sobre mezquindades y bajezas humanas de nuestra historia reciente. Lo que empezó siendo, a principios de los años 2000, el inicio de una prometedora época de bonanzas económicas y libertades sociales ha acabado por mostrarse ante nuestros ojos como un monumental engaño. Un engaño, a la postre, tan burdo como el timo de la estampita.Analizándolo ahora con cierta prespectiva, podemos apreciar como, mientras la clase media nos recreabamos en el hedonismo low-cost, la élite en el poder se afanaba en afianzar su dominio sobre nuestras vidas, hasta consolidar una suerte de neo-feudalismo disfrazado de capitalismo meritocrático. Porque, no sé si os habréis percatado, pero si vivieramos en un capitalismo real la mayor parte del lobby empresarial y financiero estaría ahora pidiendo limosna en las esquinas (cuando no entre rejas) por culpa de su ineptitud a la hora de gestionar sus negocios. Y si eso no ha sucedido es porque han recurrido a todas las posibles trampas y atajos a que han tenido acceso, con la inestimable ayuda de una clase política mediocre y untada hasta las cejas. Lo peor de todo es que tales trampas (evasión de impuestos, condonaciones de deudas millonarias, sobornos, cohecho…) son perpetradas con tal indisimulo que nos harían enrojecer si no fuera porque ya forman parte del ADN de este país.Superada la década, y ya en pleno año 2011, lo único que le ha quedado al ciudadano de base es una larga lista de recortes sociales y penurias económicas. La brecha entre ricos y pobres ya no es una brecha, es un abismo. Ya no hay clase media, solo mileuristas. Y por no poder, ya ni siquiera podemos recurrir a la cultura del esfuerzo para progresar, pues ésta ya no es válida en una sociedad que premia el trilerismo por encima de todo.
PD: aquí tenéis un artículo escrito por Aleix Saló en el que responde a algunas críticas que recibió tras la publicación de Españistán. Muy interesante.
PD: y aquí, la web de Aleix Saló.
domingo, 26 de mayo de 2013
ESTÍMULO ECONÓMICO, NO SE TRATA DE GASTAR POR GASTAR...
Como ya sabemos, Europa se ahoga en una espiral de austeridad impulsada por Alemania. A grandes rasgos, aunque siempre es discutible simplificar, la gran disyuntiva en materia de política económica se establece entre los partidarios de la austeridad y los partidarios del estímulo económico:
- Los partidarios de la austeridad defienden un máximo rigor de las cuentas públicas y afirman que la flexibilización y liberalización de los distintos sectores de la economía (finanzas, mercado de trabajo, prácticas mercantiles, etc.) liberarán un nuevo potencial de crecimiento económico.
- Los partidarios del estímulo creemos que llevar a cabo políticas de recortes en plena recesión sólo sirve para ahondar en la crisis y crear paro y pobreza. Además, consideramos que esta política puede ser muy contraproducente en la lucha contra el déficit, ya que al mismo tiempo que recorta los gastos también reduce los futuros ingresos.
En todo caso, no debe confundirse ser partidario del estímulo económico con defender el despilfarro. De hecho, desde mi punto de vista, si se lleva a cabo un estímulo adecuado a la vez que se eliminan gastos superfluos y elementos de derroche, es casi seguro que se reducirá el déficit a medio y largo plazo.
Por otro lado, casos concretos de estímulos mal diseñados y/o enfocados han dado alas a los partidarios de la austeridad para defender sus puntos de vista y afirmar que las políticas de gasto no funcionan. Por ejemplo, así pasó con el primer estímulo llevado a cabo por Barack Obama en 2009 o con el Plan E aprobado por Zapatero también en 2009 (en concreto, el Plan E me parece un ejemplo paradigmático de cómo no debe enfocarse un estímulo económico).
Por eso, dedicará la siguiente entrada a describir los requisitos que a mi juicio debe reunir un estímulo para ser útil. Para ello, me basaré en el análisis realizado por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en el libro "Caída Libre. El Libre Mercado y el Hundimiento de la Economía Mundial", aunque lo haré libremente (es decir, obviaré algunos de los requisitos, refundiré otros y añadiré alguno de mi propia cosecha).
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| Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001. |
La idea básica con la que Stiglitz comienza su análisis es que las crisis no destruyen los activos de una economía. Las empresas cierran sus puertas o reducen plantillas, y muchísimas personas pierden su puesto de trabajo, pero los activos reales y los factores productivos de los que dispone la economía siguen siendo básicamente los mismos, especialmente en lo que concierne al capital humano, físico y natural.
Lo que ocurre en una crisis es que se erosiona la confianza, se debilita la seguridad y se desgasta el tejido institucional de la sociedad (es decir, el entramado de empresas, instituciones públicas, familias, etc.). Lo normal es que en los momentos previos al estallido de la crisis se hayan derrochado los recursos (como ocurrió en España, donde una masiva cantidad de terrenos, de capital y de trabajadores se dedicaron al sector de la construcción en vez de otros sectores más productivos y/o sostenibles a largo plazo).
Habitualmente, el estallido de la crisis es el momento en que se producen las mayores pérdidas de riqueza y empleo, ya que el mercado no consigue asignar eficaz y plenamente los recursos y el desempleo sube vertiginosamente. Este es el momento en el que, si se consiguen aplicar las políticas adecuadas, se puede subsanar este fallo del mercado. Por el contrario, si no se llevan a cabo las políticas adecuadas en el momento apropiado se agravarán y prolongarán las consecuencias de la crisis.
Teniendo todo esto en cuenta, un programa de estímulo ha de reunir los siguientes requisitos:
- Ha de ser eficaz (ha de tener un elevado multiplicador).
- Ha de ser rápido y afrontar las exigencias a corto plazo creadas por la crisis.
- Debería centrarse en la inversión y en los problemas del país a largo plazo.
- Ha de poder financiarse.
martes, 14 de mayo de 2013
DESAHUCIOS, UNA TRAGEDIA "MADE IN SPAIN".
La sentencia emitida el 14 de marzo de 2013 por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha destapado ante el mundo las vergüenzas del sistema hipotecario español.
Como ha dejado de manifiesto la sentencia del Tribunal, en ningún otro país occidental están los ciudadanos tan desprotegidos frente a los bancos cuando firman una hipoteca. Hasta ahora, PP y PSOE habían hecho oídos sordos a esta situación alegando que cambiar las reglas del juego supondría un golpe brutal para la estabilidad del sistema financiero.
Ahora que está en la oposición, el PSOE reclama medidas a favor de las víctimas de los desahucios, pero cuando estuvo en el poder no movió un dedo por ellas. Cuando la acumulación de suicidios desató la alarma social, el gobierno de Mariano Rajoy aprobó unas medidas para proteger a las víctimas, pero las condiciones para acogerse a ellas eran tan restrictivas que casi nadie pudo beneficiarse de ellas. Hace poco, forzado por la presión social y gracias al incansable trabajo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), el PP aceptó la tramitación parlamentaria de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que proponía la dación en pago.
Pero, ¿es realmente tan duro con los ciudadanos el modelo hipotecario español? Pues lo cierto es que sí, sobre todo si lo comparamos con los países de nuestro entorno (algo que resulta comprensible si tenemos en cuenta que la ley hipotecaria española data... ¡de 1881!). Para establecer dicha comparación nos centraremos en los tres momentos cruciales del proceso de desahucio:
- Por un lado, la sentencia establece que muchos aspectos de la ley española por la que cientos de miles de personas han sido desalojadas de sus casas durante los últimos años no son compatibles con la directiva europea de protección de los consumidores aprobada por la Comisión Europea en 1993.
- Por otro lado, el Tribunal fija una serie de principios sobre cómo deben interpretar los jueces españoles que una cláusula es abusiva. A partir de ahora, los jueces podrían suspender cautelarmente el proceso de ejecución e impedir desalojos si perciben la existencia de cláusulas abusivas, y los bancos tendrán que cambiar buena parte de las condiciones que incorporan a sus contratos de préstamo hipotecario.
Como ha dejado de manifiesto la sentencia del Tribunal, en ningún otro país occidental están los ciudadanos tan desprotegidos frente a los bancos cuando firman una hipoteca. Hasta ahora, PP y PSOE habían hecho oídos sordos a esta situación alegando que cambiar las reglas del juego supondría un golpe brutal para la estabilidad del sistema financiero.
Ahora que está en la oposición, el PSOE reclama medidas a favor de las víctimas de los desahucios, pero cuando estuvo en el poder no movió un dedo por ellas. Cuando la acumulación de suicidios desató la alarma social, el gobierno de Mariano Rajoy aprobó unas medidas para proteger a las víctimas, pero las condiciones para acogerse a ellas eran tan restrictivas que casi nadie pudo beneficiarse de ellas. Hace poco, forzado por la presión social y gracias al incansable trabajo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), el PP aceptó la tramitación parlamentaria de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que proponía la dación en pago.
Pero, ¿es realmente tan duro con los ciudadanos el modelo hipotecario español? Pues lo cierto es que sí, sobre todo si lo comparamos con los países de nuestro entorno (algo que resulta comprensible si tenemos en cuenta que la ley hipotecaria española data... ¡de 1881!). Para establecer dicha comparación nos centraremos en los tres momentos cruciales del proceso de desahucio:
- La firma de la hipoteca.
- El comienzo de los impagos y del proceso de desahucio.
- El día después del desahucio.
1. FIRMA DE LA HIPOTECA.
En el momento álgido de la burbuja inmobiliaria, en España era normal firmar hipotecas por el 100% de la vivienda con plazos de amortización de 30, 40... ¡o hasta 50 años! Teniendo en cuenta que los bancos organizan el pago de los préstamos de forma que los primeros años sólo se pagan intereses y la mayor parte de la devolución del principal se produce los últimos años, esto significa que los prestatarios españoles mantenían intactas sus inmensas deudas tras muchos años de ir pagando sus hipotecas.
Si a esto unimos unos intereses de demora estratosféricos (denunciados por el Tribunal de Justicia de la UE), podemos afirmar que en la mayoría de los países europeos no se habrían firmado muchas de las hipotecas que se contrataron en España. Por ejemplo, ninguna hipoteca alemana puede cubrir el 100% del valor de la vivienda, sino que se exige un depósito mínimo del 30%, y se examina a fondo la viabilidad de la operación.
2. COMIENZO DE LOS IMPAGOS Y DEL PROCESO DE DESAHUCIO.
jueves, 9 de mayo de 2013
FUGA DE CAPITALES LOW COST (o cómo salvar mis ahorros si soy pobre)
Por si no lo habíais notado, estamos en crisis. Perdón, me he equivocado... lo que quería decir es que estamos en CRISIS. Según muchos especialistas, la peor desde la Gran Depresión de los años treinta, y lo cierto es que en muchos aspectos es incluso peor (por ejemplo, la cifra de paro en Estados Unidos en el punto álgido de la Depresión estaba en torno al 23%, mientras que en España nos encaminamos alegremente al 30%).
En esta situación, es lógico que la gente esté asustada. Posibilidades hasta hace poco impensables como la salida del euro, la quiebra de un banco importante o un corralito ya no son tan inverosímiles (qué demonios, ¿acaso no acaba de haber un corralito en la Unión Europea?). Al ser profesor de economía, es normal que muchos amigos y compañeros me pregunten sobre cómo salvaguardar sus ahorros, aunque por desgracia no es mucho lo que les puedo decir (como les digo a mis alumnos, estudiar Economía no me sirvió para hacerme rico, sino para saber por qué soy pobre).
Hay amigos y familiares de afectador por las preferentes que me han preguntado qué pueden hacer en su situación. En este caso, bien poco les puedo aconsejar. Si el afectado firmó un contrato y no es prácticamente analfabeto lo tienen bien cogido. Lo único que les puedo decir es que busquen una asociación de afectados y que se unan a ella para buscar apoyo, asesoramiento, emprender acciones conjuntas, etc.
Otra pregunta muy recurrente es cómo proteger nuestros ahorros de la quiebra de un banco. En principio, los depósitos y cuentas corrientes de los ahorradores están garantizados hasta los 100.000 € por el Fondo de Garantía de Depósitos, pero yo no confiaría mucho en él. Al cierre de 2011 ya estaba en números rojos al haberse dedicado a la recapitalización del sistema financiero. Si ocurre lo peor y cae una entidad como Bankia, lo cierto es que no habría dinero suficiente para compensar a todos sus depositantes.
Otra gran preocupación es que se produzca un corralito o una salida del euro. Lo primero que debo decir es que, en mi opinión, el caso español no es como el chipriota: aquí, la salida del euro y el corralito vendrían cogidos de la mano. El problema de Chipre se debía a un sector bancario sobredimensionado debido a que el país era un paraíso fiscal. En España, el corralito vendría como consecuencia de la salida del euro.
No voy a explicar cómo sería la salida del euro. Para eso, os recomiendo que leáis esta magnífica entrada del blog Principia Marsupia, donde se explica con sencillez y claridad. Lo que sí diré es que una salida del euro y el regreso de la peseta supondría su devaluación inmediata (tanto para ganar competitividad como por la propia dinámica de los mercados de divisas). En la práctica, los ahorradores perderían de un plumazo la mitad de su dinero (se dice que la peseta se podría devaluar un 50%, aunque hay opiniones más optimistas, como la del banco de inversión Nimura, que fija esta devaluación "sólo" en el 35%).
Lógicamente, el temor a que esto ocurriera provocaría una inmediata fuga de capitales, y para evitarla se implantaría un corralito, una medida por la cual se limita la cantidad de dinero que se puede sacar al mes o a la semana de cada cuenta bancaria.
En esta situación, es lógico que la gente esté asustada. Posibilidades hasta hace poco impensables como la salida del euro, la quiebra de un banco importante o un corralito ya no son tan inverosímiles (qué demonios, ¿acaso no acaba de haber un corralito en la Unión Europea?). Al ser profesor de economía, es normal que muchos amigos y compañeros me pregunten sobre cómo salvaguardar sus ahorros, aunque por desgracia no es mucho lo que les puedo decir (como les digo a mis alumnos, estudiar Economía no me sirvió para hacerme rico, sino para saber por qué soy pobre).
Hay amigos y familiares de afectador por las preferentes que me han preguntado qué pueden hacer en su situación. En este caso, bien poco les puedo aconsejar. Si el afectado firmó un contrato y no es prácticamente analfabeto lo tienen bien cogido. Lo único que les puedo decir es que busquen una asociación de afectados y que se unan a ella para buscar apoyo, asesoramiento, emprender acciones conjuntas, etc.
Otra pregunta muy recurrente es cómo proteger nuestros ahorros de la quiebra de un banco. En principio, los depósitos y cuentas corrientes de los ahorradores están garantizados hasta los 100.000 € por el Fondo de Garantía de Depósitos, pero yo no confiaría mucho en él. Al cierre de 2011 ya estaba en números rojos al haberse dedicado a la recapitalización del sistema financiero. Si ocurre lo peor y cae una entidad como Bankia, lo cierto es que no habría dinero suficiente para compensar a todos sus depositantes.
Otra gran preocupación es que se produzca un corralito o una salida del euro. Lo primero que debo decir es que, en mi opinión, el caso español no es como el chipriota: aquí, la salida del euro y el corralito vendrían cogidos de la mano. El problema de Chipre se debía a un sector bancario sobredimensionado debido a que el país era un paraíso fiscal. En España, el corralito vendría como consecuencia de la salida del euro.
No voy a explicar cómo sería la salida del euro. Para eso, os recomiendo que leáis esta magnífica entrada del blog Principia Marsupia, donde se explica con sencillez y claridad. Lo que sí diré es que una salida del euro y el regreso de la peseta supondría su devaluación inmediata (tanto para ganar competitividad como por la propia dinámica de los mercados de divisas). En la práctica, los ahorradores perderían de un plumazo la mitad de su dinero (se dice que la peseta se podría devaluar un 50%, aunque hay opiniones más optimistas, como la del banco de inversión Nimura, que fija esta devaluación "sólo" en el 35%).
Lógicamente, el temor a que esto ocurriera provocaría una inmediata fuga de capitales, y para evitarla se implantaría un corralito, una medida por la cual se limita la cantidad de dinero que se puede sacar al mes o a la semana de cada cuenta bancaria.
Los ricos ya se han dado cuenta de que la cosa pinta mal y como ratas que abandonan el barco llevan un tiempo sacando su dinero de España. En efecto, sólo en 2012 salieron de España más de 179.000 millones de euros. Esta masiva fuga de capitales se ha dirigido hacia tres países fundamentalmente: Estados Unidos, Reino Unido y Suiza. Tres países fuera de la eurozona y a salvo de cualquier pacto intracomunitario que pueda poner en peligro sus ahorros.
Pero... ¿y qué pasa con los pobres? ¿Hay alguna manera de que puedan proteger sus ahorros? Examinemos las posibles alternativas que tienen a su disposición:
1. SACAR EL DINERO DEL BANCO (fácil pero arriesgado)
Es quizás la opción más obvia. Si no queremos arriesgarnos a que nuestro banco quiebre, a que bloqueen nuestras cuentas o incluso a que nos quiten nuestro dinero (como amagaron con hacer en Chipre), lo más fácil es sacar el dinero del banco. Además, la animadversión generalizada hacia los bancos ha hecho que mucha gente se plantee esta opción al margen de corralitos, devaluaciones y demás catástrofes. Incluso han aparecido en el mercado productos de lo más llamativo, como cajas de seguridad incrustadas en colchones.
Vayamos a los inconvenientes. Por supuesto, si el gobierno pone en marcha un corralito lo hará sin avisar, así que si queréis retirar el dinero del banco tendréis que empezar con tiempo. Además, los bancos ponen pegas a las retiradas masivas de dinero y exigen que se avise con varios días de antelación. Por motivos de seguridad, con una tarjeta se puede sacar un máximo de 600 € al día (es decir, que necesitaríais diez días para retirar 6.000 €).
Evidentemente, siempre habrá que dejar algo de dinero en el banco para hace frente a los recibos y domiciliaciones, e incluso puede ser que el gobierno limite las operaciones con efectivo, lo que os podría hacer pasar auténticas penurias (en el caso de salida del euro, el Banco de España estamparía un sellito a los euros que circulasen de forma transitoria hasta la vuelta física de la peseta, por lo que puede ser que los euros que hayáis acumulado no tengan salida hasta después de mucho tiempo). Por supuesto, perderíais los intereses que ahora mismo estéis cobrando y vuestro dinero iría perdiendo valor por culpa de la inflación, aunque con los intereses que se pagan ahora mismo eso no deja de ser un mal menor.
Desde luego, el mayor inconveniente es el riesgo de perder el dinero o que te lo roben. En este sentido, hay que ser especialmente cuidadoso, muy discreto y, sobre todo, buscar un buen escondite (y no seáis cutres, que el calcetín, el colchón o la baldosa están muy vistos). Y claro está, siempre cabe la posibilidad de que al final no pase nada, ni quiebra bancaria, ni salida del euro, ni corralito ni nada de nada, por lo que habríamos corrido todos estos riesgos de forma innecesaria.
2. INVERTIR EN ORO O EN MATERIAS PRIMAS (fácil pero arriesgado).
lunes, 29 de abril de 2013
ESPAÑA DESTINO TERCER MUNDO
Las últimas semanas, cada vez que paso por una librería miro si tienen el libro "España destino Tercer Mundo", de Ramón Muñoz. Hace un par de meses, oí una entrevista al autor en la radio y me interesó lo suficiente como para decidirme a comprar el libro.
Indagando sobre él en internet he encontrado esta entrevista que no tiene desperdicio. Eso sí, no apta para cardíacos o gente con problemas de depresión...
miércoles, 24 de abril de 2013
ADAM SMITH, ¿MAHOMETANO?

La figura de Adam Smith es bien conocida por todo aquel que esté mínimamente versado en cuestiones económicas. No en vano, Smith es considerado el fundador de la Economía con la publicación de su obra "La Riqueza de las Naciones" en 1776 (para los amantes de los datos históricos, el mismo año que tuvo lugar la Declaración de Independencia de Estados Unidos).
Mucho ha llovido desde entonces, y aunque los economistas posteriores a Adam Smith han desechado muchos de los elementos incluidos en "La Riqueza de las Naciones", como su recelo hacia las sociedades anónimas o su teoría del valor-trabajo, otros muchos son ampliamente aceptados, cuando no reverenciados, por gran parte de los economistas actuales, especialmente los economistas liberales.
Uno de los conceptos más célebres que introdujo Adam Smith es sin duda el de la "mano invisible". Según Smith (del que conviene saber que en su época no era conocido como economista, sino como catedrático de filosofía moral), la Divina Providencia había dispuesto las cosas de tal manera que nuestra persecución del propio beneficio, en un mercado sin restricciones, sería guiada "como por una mano invisible" para promover el interés general.
Como filósofo y como economista, Adam Smith es continuador de la tradición liberal de filósofos como John Locke, según el cual los gobiernos nacen por la necesidad de proteger la propiedad privada y cuando mejor funcionan es cuando se limitan a ejercer esa función. Desarrollando aún más este argumento, Smith afirmaba que la propiedad, el dinero y los mercados no sólo existieron antes que las instituciones políticas, sino que eran de hecho las bases mismas de la sociedad humana. Según Smith, si el gobierno tiene alguna función económica es la de garantizar el funcionamiento de los mercados y la estabilidad de la moneda nacional.
Para Smith, la base de la vida económica era la propensión humana a intercambiar, a permutar unas cosas por otras. En sus propias palabras, "nadie ha visto jamás a un perro intercambiar deliberadamente un hueso con otro perro". Pero inevitablemente, si dejamos a los seres humanos a su libre albedrío intentarán intercambiar, comparar y negociar,buscando siempre obtener la mayor ventaja del intercambio.
Dicho impulso a intercambiar es el que da lugar a la división del trabajo, según Smith el fenómeno responsable de todos los logros de la civilización humana. Precisamente, Adam Smith inicia "La Riqueza de las Naciones" con la descripción de la división del trabajo en una fábrica de agujas.
A muchos de vosotros os parecerán familiares estos conceptos, pues están en el centro del ideario de muchos economistas actuales. Lo que quizás os sorprenda es que, si hacemos un repaso histórico por las distintas civilizaciones que se han sucedido en el mundo, la que se comportó de forma más acorde a los principios de Adam Smith fue... el islam medieval.
domingo, 14 de abril de 2013
OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA... ¿O NO?
El mes pasado se estrenó la película Oz, un Mundo de Fantasía, un acercamiento del director San Raimi al mágico mundo de Oz. El mundo de Oz nace con la publicación en 1900 de la novela El Maravilloso Mago de Oz, escrita por L. Frank Baum, y es hoy un relato conocidísimo por todos, pero... ¿sabíais que en realidad es una parábola económica de los Estados Unidos de principios del siglo XX?
En efecto, según escribió Hugh Rockoff en su artículo "El Mago de Oz como alegoría monetaria" (publicado en Journal of Political Economy nº 98) y mencionaron Paul Krugman y Maurice Obstfeld en su ensayo Economía Internacional, El Maravilloso Mago de Oz, libro escrito por Frank Baum en 1900, es una alegoría de la lucha entre los partidarios del patrón oro y los partidarios del bimetalismo en los Estados Unidos de finales del XIX y principios del XX.
Los partidarios del bimetalismo querían sustituir el patrón oro que regía la política monetaria de la época por un doble patrón oro-plata, que permitiera la creación de más dinero y dotase de más liquidez a la economia (curiosamente, más de cien años después hemos asistido a una reivindicación muy similar cuando Mariano Rajoy solicitó una mayor inyección de liquidez al BCE).
Uno de los colectivos que más reivindicaba este cambio de patrón monetario era el de las familias granjeras del Medio Oeste, terriblemente endeudadas y acosadas en la última década del XIX por una ola de ejecuciones hipotecarias que los expulsaba de sus tierras. Los principales yacimientos de plata de Estados Unidos se encontraban precisamente en el Medio Oeste, de modo que la adopción del patrón oro-plata se veía como el paso lógico hacia la libre creación de dinero por parte de los bancos locales, un movimiento que permitiría escapar del yugo de los grandes bancos de Nueva York y de la Costa Oeste.
La familia de Dorothy, natural de Kansas, podría ser perfectamente una de estas familias granjeras del Medio Oeste, pero las similitudes con la realidad son muchas más:
PD: Reconozco que yo tampoco conocía esta visión del Mago de Oz como una parábola económica. La descubrí leyendo el libro En Deuda, de David Graeber. Para una información más detallada de la campaña de W.J. Bryan podéis leer este enlace.
Los partidarios del bimetalismo querían sustituir el patrón oro que regía la política monetaria de la época por un doble patrón oro-plata, que permitiera la creación de más dinero y dotase de más liquidez a la economia (curiosamente, más de cien años después hemos asistido a una reivindicación muy similar cuando Mariano Rajoy solicitó una mayor inyección de liquidez al BCE).
Uno de los colectivos que más reivindicaba este cambio de patrón monetario era el de las familias granjeras del Medio Oeste, terriblemente endeudadas y acosadas en la última década del XIX por una ola de ejecuciones hipotecarias que los expulsaba de sus tierras. Los principales yacimientos de plata de Estados Unidos se encontraban precisamente en el Medio Oeste, de modo que la adopción del patrón oro-plata se veía como el paso lógico hacia la libre creación de dinero por parte de los bancos locales, un movimiento que permitiría escapar del yugo de los grandes bancos de Nueva York y de la Costa Oeste.
La familia de Dorothy, natural de Kansas, podría ser perfectamente una de estas familias granjeras del Medio Oeste, pero las similitudes con la realidad son muchas más:
- Las Brujas malvadas del Este y el Oeste representarían a los banqueros de la Costa Este y de la Costa Oeste, beneficiarios del escaso suministro de dinero y los mayores defensores del mantenimiento de la situación.
- El Espantapájaros representaría a los granjeros que no tuvieron cerebro para evitar caer en la trampa de los banqueros.
- El Hombre de Hojalata representaría a los trabajadores de la industria, que no tuvieron corazón para solidarizarse con los granjeros.
- El León Cobarde representaría a la clase política, que no tuvo el coraje necesario para intervenir.
- El camino de baldosas amarillas representa las falsas promesas de oro.
- El nombre del país mágico de Oz se habría obtenido de la abreviatura de "onza" (de oro, por supuesto).
- En el libro, los zapatos de plata representaban el camino de vuelta a casa (aunque en la película que dirigió Victor Fleming y protagonizó Judy Garland los zapatos de plata se cambiaron por unos zapatos rojos).
- Y para finalizar, el Mago de Oz podría ser una representación de William Jennings Bryam, que optó a la presidencia de Estados Unidos por la Plataforma por la Plata. Curiosamente, así como el Mago de Oz era un farsante, Jennings fracasó tres veces en su intento de llegar a la presidencia y el patrón oro-plata no llegó a adoptarse.
Cabe destacar que Frank Baum nunca admitió que su novela tuviera un trasfondo económico, pero incluso quienes aceptaban que este no fuera intencionado admitían este significado. Hoy en día, más de cien años después de su escritura, poca gente lo sabe, pero no deja de ser curiosa esta lectura alternativa del Mago de Oz, ¿verdad?
PD: Reconozco que yo tampoco conocía esta visión del Mago de Oz como una parábola económica. La descubrí leyendo el libro En Deuda, de David Graeber. Para una información más detallada de la campaña de W.J. Bryan podéis leer este enlace.
viernes, 12 de abril de 2013
HOMENAJE A JOSÉ LUIS SAMPEDRO
No recuerdo cuándo descubrí a José Luis Sampedro, pero sí recuerdo el impacto que me causó.
Vista en retrospectiva, mi formación económica fue muy deficiente. Como máximo, te preparaban para trabajar en un banco o, si eras un auténtico triunfador, en auditoras como Arthur Andersen, pero apenas puedo citar un par de profesores y/o asignaturas en las que intentasen educarnos en valores.
Para que os hagáis una idea, recuerdo cómo en Economía de la Empresa de 1º, el profesor nos contaba anécdotas de Mario Conde poniéndolo como ejemplo de gran empresario de éxito (al año siguiente, el Banco de España intervenía Banesto), y también recuerdo cómo en Estructura Económica de 3º se examinaban los términos del Tratado de Maastricht como si fuera una obra maestra de la política económica (no creo que hoy sigan diciendo lo mismo. O sí, quién sabe). ¡Ah, y Arthur Andersen desapareció años después cuando se vio envuelta en un escándalo de corrupción!
Y un día, en la radio, escuché una entrevista de Iñaki Gabilondo a José Luis Sampedro. Y me fascinó.
Hasta entonces, sólo sabía de él que era un escritor de cierto éxito, premio Planeta y académico de la lengua. En esa entrevista descubrí a un gran economista, filósofo y humanista. Y sobre todo, a una persona cercana, entrañable, a un gran sabio.
Como tanta gente, he sentido mucho su muerte, porque sobre todo, José Luis Sampedro era una persona muy querida. Estoy seguro de que en otras páginas le dedicarán merecidísimos homenajes. Yo no me considero capacitado para brindarle una dedicatoria a la altura de lo que él merece, así que cerraré el círculo enlazando una entrevista con Iñaki Gabilondo como aquella que tanto me fascinó.
Hasta siempre, José Luis. Ojalá hubieras sido mi profesor de Estructura Económica, aunque en muchos aspectos de la vida has sido un maestro para mí.
PD: En el magnífico blog Economía en dos tardes dedican su propio homenaje a José Luis Sampedro, desglosando el contenido de una conferencia que dio en 1987. No os lo perdáis, es un estupendo resumen de muchas de las ideas que repetía Sampedro.
PD II: El programa Hoy por Hoy, precisamente el programa en el que descubrí a José Luis Sampedro, le ha dedicado diversos homenajes esta semana. Entre ellos, destaca la semblanza que de su figura hacen Emilio Ontiveros y Joaquín Estafanía, el perfil que traza Emilio de la Peña y, cómo no, la despedida de Iñaki Gabilondo.
domingo, 7 de abril de 2013
PLANES PRIVADOS DE PENSIONES, NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE
Las pensiones son uno de los caballos de batalla más recurrentes cuando se trata de velar por la "sostenibilidad" de las cuentas públicas. La última reforma se llevó a cabo en 2011, en uno de los últimos coletazos del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Básicamente, dicha reforma incluía entre otras las siguientes medidas:
- ampliar la edad legal de jubilación de
los 65 a los 67 años.
- aumentar de 35 a 37 años el período
necesario para acceder a una pensión completa.
- ampliar el período de cálculo de la
base reguladora de los 15 a los últimos 25 años de vida laboral del
trabajador.
- introducir un factor de sostenibilidad
que cada cinco años revise todos los parámetros del sistema en función de
la evolución de la pirámide de población.
Al final, el
resultado de todas estas medidas es el mismo: reducir la duración y la cuantía
de las futuras pensiones. Es decir, los actuales trabajadores y futuros
pensionistas soportarán toda la carga de la reforma.
Por mi parte, aun
reconociendo que la viabilidad del sistema público de pensiones es cada vez más
complicada, me gustaría hacer dos matizaciones:
- Es cierto que en la situación actual, garantizar el pago de las pensiones futuras es cada vez más difícil, pero gran parte de ese problema se debe al lamentable estado del mercado de trabajo español. Con una tasa de paro superior al 25% no hay ningún sistema de pensiones que sea viable. Si el paro continúa aumentando, las pensiones tendrán que financiarse con las cotizaciones de menos trabajadores que a su vez tendrán empleos más precarios, con menores salarios sobre los que aplicar el tipo de cotización. Luchar por el empleo y por la calidad de los puestos de trabajo es, al mismo tiempo, luchar por la viabilidad del sistema de pensiones.
- Hasta ahora, todas las reformas del
sistema de pensiones se han centrado en un único aspecto: los gastos del
sistema. Sin embargo, tan importante como contener los gastos es
incrementar las fuentes de ingresos.
Una forma de
aumentar los ingresos sería reducir el paro (a más trabajadores, más
cotizantes), pero no es a esto a lo que me refiero. El Pacto de Toledo, que es
un acuerdo firmado en 1995 entre los partidos políticos sobre el sistema de
pensiones, establece que las cotizaciones sociales serán la única fuente de
financiación de las pensiones. Sin embargo, afirmar que las pensiones deben
financiarse sólo con cotizaciones es una cuestión más ideológica que
científica. Utilizar los impuestos para pagar las pensiones que la sociedad
considere justas me parece completamente legítimo (mucho más que construir
aeropuertos sin aviones o trenes para ejecutivos, desde luego).
Pero ni este ha
sido el enfoque seguido hasta ahora en las sucesivas reformas del sistema de
pensiones ni parece que lo vaya a ser en el futuro. En su lugar, la solución
ofrecida por autoridades y "expertos" es otra muy distinta:
complementar las pensiones públicas con planes de pensiones privados.
¿En qué consisten
los planes de pensiones? Básicamente, un plan de pensiones privado es un fondo
en el que el trabajador deposita unos pagos periódicos para recibir una pensión
cuando se jubile. Las aportaciones que realiza el trabajador no se inmovilizan
en ninguna especie de cuenta o plazo fijo, sino que una gestora se encarga de
invertirlas para obtener de ellas el máximo rendimiento (y así poder pagar una
mayor pensión en el futuro). Actualmente, en España operan 573 fondos,
gestionados en su mayoría por aseguradoras y entidades financieras (bancos y
cajas de ahorros, vaya).
La verdad es que
estoy un poco cansado de leer y oír que el sistema público de pensiones es
insostenible y que los planes de pensiones privados son la panacea, así que me
gustaría dedicar esta entrada a poner de manifiesto las lagunas de los fondos
de pensiones, que las tienen (vaya que si las tienen). Y es que no es oro todo
lo que reluce:
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