miércoles, 28 de mayo de 2014

NUFF SAID!!!

Jean-Claude Juncker, exgobernador del Banco Mundial (1989-1995), exprimer ministro de Luxemburgo (1995-2013), expresidente del Eurogrupo (2005-2013) y candidato del Parlamento Europeo por el Partido Popular Europeo para presidir la Comisión Europea. Que se sepa, no es sospechoso de estar en la lista electoral de Podemos.

lunes, 7 de abril de 2014

LOS PELIGROS DEL AVALISTA


Por una cuestión generacional, son muchos los amigos y conocidos a los que he visto dar el paso de comprar una vivienda y firmar un préstamo hipotecario con el banco. Y por desgracia, no son pocos los casos en los que ha sido necesaria la firma de un avalista.

Como ya sabréis, un avalista es una persona que garantiza el pago de un préstamo, es decir, que asume la responsabilidad de devolver el préstamo en caso de que el prestatario no pueda hacer frente al mismo. Normalmente, el banco exige la firma de un avalista cuando el préstamo supera el 80% del valor de tasación del inmueble, los ingresos del prestatario son muy reducidos en relación con el importe del préstamo o el banco estima que sus condiciones de trabajo son precarias.

Lógicamente, con estas condiciones, lo normal es necesitar la firma de un avalista. De ahí que esta figura se haya generalizado en los últimos tiempos y todos conozcamos a alguien que haya avalado el préstamo de un hijo o hermano. Sin embargo, es posible que no seáis conscientes de los riesgos y compromisos que implica la figura del avalista, así que dedicaré esta entrada a resumirlos de forma muy breve para que los tengáis en cuenta antes de pedirle ese favor a un familiar (o de aceptarlo si hace ese ofrecimiento).

En pocas palabras, un avalista asume TODOS los riesgos de la persona a quien avala sin recibir ninguna de sus recompensas (en el caso de un préstamo hipotecario, no adquiere propiedad o derecho alguno sobre el bien en el que se apoya el préstamo). En términos jurídicos, un aval está sujeto al principio de solidaridad y está excluido de los beneficios de orden, división y excusión:

  • Según el principio de solidaridad, si el deudor no cumple con los pagos de la hipoteca, el banco puede reclamar el total del importe adeudado (incluyendo intereses, comisiones y otros costes) a cualquiera de los avalistas. Este principio define la naturaleza del avalista, de forma que los beneficios de los que se le excluye están directamente relacionados con él.
  • Al estar excluido del beneficio de orden, el avalista no puede exigir al banco que reclame al prestamista la devolución de la deuda por todos los medios posibles antes de hacer efectivo el aval (dicho de otra forma, no puede exigir ponerse "al final de la cola").
  • Al estar excluido del beneficio de división, el avalista no podrá exigir que se le reclame sólo la parte proporcional de la deuda en caso de que haya varios avalistas ("solidariamente", se hará cargo de toda la deuda por completo).
  • Al estar excluido del beneficio de excusión, el avalista no puede exigir al banco que intente liquidar la deuda con el patrimonio del prestamista antes de hacer efectivo el aval. Como es lógico, para el banco es mucho más fácil ejecutar el aval que proceder a embargar los posibles bienes del titular del préstamo.
Como veis, el avalista asume todos los riesgos del prestatario sin obtener nada a cambio. De hecho, cuando se firma una hipoteca ante notario en realidad se están firmando dos documentos: un préstamo hipotecario, que es firmado por el comprador de la vivienda y sus avalistas, y un contrato de compra-venta, que sólo es firmado por el comprador.

Si el notario hace bien su trabajo, leerá en la firma del préstamo que el avalista es solidario y renuncia a los beneficios citados antes. En el momento en que el avalista estampe su firma se supone que acepta estas condiciones. Pero hay que tener mucho cuidado, porque dichas condiciones se presuponen si no se indica lo contrario, de forma que si el notario no dice nada al respecto y los avalistas firman están asumiendo las mismas cargas que venimos comentando en la entrada.

Por supuesto, para escapar de esta trampa hace falta un talento negociador, una preparación o unos conocimientos jurídicos de los que muy poca gente dispone. En estas condiciones, lo cierto es que solo deberíamos plantearnos ser avalistas si la persona a la que avalamos y su situación nos merecen la misma confianza o más que nosotros mismos (o si nos sobra el dinero, claro, en cuyo caso casi mejor sería prestárselo directamente).

Los riesgos de avalar son muy reales. De hecho, muchos de los desahucios practicados por los bancos se llevan a cabo contra avalistas, no sólo contra los compradores de viviendas. Por otro lado, las hipotecas cada vez son más largas y la vida da muchas vueltas, de modo que es muy normal encontrarse con situaciones tan estrambóticas como la de una persona avalando el préstamo de la expareja de su hijo bastante tiempo después de que la relación haya saltado por los aires.

Mi intención con este artículo es concienciaros de los riesgos a los que exponéis a un ser querido cuando le pedís que os avale un préstamo hipotecario (o de los riesgos a los que él mismo se expone cuando se ofrece a hacerlo de forma altruista). Soy consciente de que en demasiadas ocasiones conseguir un avalista es la única forma de poder comprar un piso, pero a no ser que disfrutéis de una estabilidad laboral y un sueldo envidiables preguntaos si no es preferible vivir de alquiler antes que arriesgar así la vida de un padre o un hermano.

Por otro lado, pensad que si nadie presentase avales, los bancos concederían menos préstamos y bajaría la venta de pisos, pero por la misma razón disminuiría su precio y sería más fácil el acceso a la vivienda. Lo único que haría falta es actuar.

Pero claro, es tan difícil actuar...



lunes, 31 de marzo de 2014

"PEQUEÑO" CATÁLOGO DE AYUDAS A LA BANCA: SI YO FUERA PRESIDENTE.


A raíz de la publicación de la anterior entrada, un compañero profesor de Economía me preguntaba si yo hubiera rescatado a los bancos o no. Esa pregunta me hizo reflexionar y, aunque no lo tenía previsto, dedicaré una entrada para exponer lo que yo habría hecho de estar en el lugar del gobierno.

Aunque a continuación lo explicaré con más detenimiento, a modo de titular comenzaré la entrada resumiendo lo que hubiera hecho: 1) intervenir cajas y bancos inviables, 2) dejarlos quebrar y 3) crear un potente banco público con los cascotes de las entidades quebradas.


1. INTERVENCIÓN DE CAJAS Y BANCOS CON PROBLEMAS.


Mi primera medida no hubiera sido muy distinta a la llevada a cabo por los gobiernos del PP y del PSOE: hubiera dado los pasos necesarios para intervernir las cajas y bancos con graves problemas. Así, habría creado una sociedad pública encargada de gestionar el proceso de reestructuración bancaria, como el FROB (al que ya hemos mencionado en repetidas ocasiones a lo largo de la anterior entrada).

Sin embargo, mientras que la actuación más típica del FROB ha consistido en nacionalizar las entidades para enjugar sus pérdidas y privatizarlas en el menor tiempo posible, mi objetivo hubiera sido intervenir dichas entidades para que quebrasen de la forma más ordenada y menos traumática posible.


2. QUIEBRA ORDENADA DE BANCOS Y CAJAS INVIABLES.

En efecto, en la mayoría de los casos no hubiera rescatado a cajas y bancos. Creo que en la anterior entrada ha quedado suficientemente clara la enorme cantidad de dinero que los españoles hemos pagado por culpa del rescate a la banca. Y sin embargo, tanto este como el anterior gobierno tomaron la decisión de que no quebrase ningún banco (a partir de ahora, utilizaré el término banco para referirme indistintamente a cajas y bancos).

Seguro que habréis oído más de una vez que los bancos son entidades demasiado importantes como para dejarlas caer y que su quiebra tendría consecuencias catastróficas para la economía. Sin embargo, de los bancos rescatados sólo Bankia podría merecer la consideración de entidad sistémica por su tamaño. Y a pesar de ello, el gobierno sostiene que no hay que dejar quebrar a los bancos pues las consecuencias serían terribles. Y lo peor es que no apoyan su afirmación en ningún estudio serio que nos permita valorarla, es tan solo un dogma de fe (por cierto, que esta actitud se viene repitiendo de forma alarmante en los últimos tiempos, como pasó con las supuestas bondades de la privatización de los hospitales madrileños, que nadie se tomó la molestia de demostrarnos con cifras contantes y sonantes).


"Tranqui, tíos. Somos demasiado grandes para caer."
Si estudiamos la labor de los bancos, es cierto que desarrollan una serie de funciones clave para la sociedad, como son la custodia del ahorro de las familias (aunque... ¿se puede afirmar esto en un sistema de reserva fraccionaria como el nuestro?), la concesión de crédito a familias y empresas (aunque no se puede decir que sea una función en la que estén brillando últimamente) y la gestión de los medios de pago en la sociedad (una función cada vez más importante con la generalización de las domiciliaciones, los pagos mediantes transferencias, el uso de tarjetas o la banca electrónica).

Sin embargo, no es menos cierto que los bancos llevan a cabo muchas otras actividades que en absoluto pueden considerarse un servicio público, como son la creación y distribución de derivados y activos financieros (muchos de ellos "tóxicos") y la creación desenfrenada de dinero ficticio (en muchas ocasiones, auténtico dinero basura). Desde este punto de vista, sostener con dinero público la actividad de los bancos se convierte en una forma de apuntalar con el dinero de todos esas actividades tan peligrosas.

Otra razón para dejar quebrar estos bancos, esta de orden moral, serían las escandalosas indemnizaciones millonarias que se otorgaron los directivos que precisamente contribuyeron a hundir estas entidades. Recientemente, la justicia dio la razón a dos exdirectivos de la quebrada Catalunyabanc, que queda obligada a indemnizarlos con 1'2 millones de euros (en la entrada anterior vimos que esta entidad ha recibido más de doce mil millones de euros de ayudas directas del FROB). Sin duda, si la entidad hubiera sido liquidada de forma ordenada hubiera sido mucho más difícil para estos granujas conseguir esas indemnizaciones y no hubiéramos tenido que asistir a un espectáculo tan denigrante. Y no es el de las indemnizaciones un problema menor, como muestra este gráfico (y eso que no hemos hablado del pago de pensiones millonarias):



Una vez tomada la decisión de dejar quebrar a los bancos inviables, hay que estudiar la forma más adecuada de hacerlo. En realidad, ésta no es una cuestión muy complicada si observamos lo sucedido en otros países. Puestos a fijarnos en las experiencias de otros países, qué mejor opción que centrar nuestra mirada en los Estados Unidos: pues bien, sólo entre 2008 y 2011 se liquidaron 428 bancos norteamericanos.

El organismo encargado de llevar a cabo estas liquidaciones ha sido el FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation), el fondo de garantía de depósitos norteamericano. En el caso español, su labor podría ser desarrollada por el FGD (el fondo de garantía de depósitos español), aunque lo más adecuado sería asignársela al FROB, puesto que fue creado precisamente para controlar el proceso de reestructuración bancaria.

Siguiendo la actuación llevada a cabo en Estados Unidos por el FDIC, la labor fundamental del FROB sería garantizar los depósitos de los ahorradores hasta el límite protegido por la legislación europea (100.000 € por depósito) y gestionar la venta de los activos y pasivos de los bancos liquidados a otro banco que esté interesado en ellos. Una vez materializada la venta de los depósitos, los ahorradores tendrían sus cuentas automáticamente en el banco comprador, sin necesidad de complicadas operatorias (de hecho, tras los numerosos procesos de fusiones que han tenido lugar en el sistema financiero español, los ahorradores están más que acostumbrados a que sus cuentas cambien de entidad y numeración). En los casos excepcionales en los que no hubo banco interesado en comprar los activos y pasivos de los bancos liquidados, el FDIC se hizo cargo de los mismos de forma transitoria, comunicando a los clientes que tenían un plazo determinado para transferir sus cuentas a otro banco de su elección.

Por supuesto, este proceso tiene un coste: entre 2008 y la primera mitad de 2012 el FDIC soportó un coste de 82.100 millones de dólares por garantizar depósitos y cubrir agujeros de los bancos liquidados, pero teniendo en cuenta que fueron más de cuatrocientos los bancos liquidados y el tipo de cambio euro-dólar, no parece un coste excesivo o inasumible para el Estado, más aún si consideramos el dinero que ya se ha entregado a la banca.

¿Y por qué no se ha hecho esto en España? Muy sencillo, porque el rescate a la banca española ha sido en realidad un rescate a la banca extranjera. Parafraseando a John Maynard Keynes, "si te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo", y es que la banca española debe cientos de millones de dólares a la banca alemana y francesa, con las que se endeudó para financiar la burbuja del ladrillo. Si las entidades españolas quebrasen se abriría un agujero muy serio en los balances de los bancos alemanes, algo que ni la Comisión Europea ni el BCE podían permitir (no en vano el BCE actúa como un lobby de la banca europea en general y de la alemana en particular). Para hacernos una idea de las cantidades adeudadas por los bancos españoles a las entidades extranjeras veamos este gráfico:


FUENTE: libro "qué hacemos con los bancos" del colectivo QUÉ HACEMOS.
 

domingo, 16 de febrero de 2014

"PEQUEÑO" CATÁLOGO DE AYUDAS A LA BANCA


"Hasta ahora, los únicos que han aportado dinero a las entidades financieras, bancos y cajas de ahorros, han sido ustedes. (...) Yo, desde luego, no pienso dar ni un solo euro de dinero público, a diferencia de lo que han hecho ustedes."
Mariano Rajoy, en el debate electoral con Alfredo Pérez Rubalcaba (07/11/11).

Contundentes palabras que perseguirían a nuestro presidente de no ser porque ha demostrado ser completamente invulnerable a los efectos de la hemeroteca. Al margen de que la primera parte de la cita es una perogrullada (estando en la oposición difícilmente se le puede dar dinero a los bancos), la segunda ha resultado ser falsa.

Recientemente, el Estado dio por perdidos casi 37.000 millones de euros en ayudas a la banca, pero esta cifra apenas sirve para hacerse una idea de las ayudas que ha recibido el sector financiero desde que estalló la crisis. Ayudas a la banca ha habido durante la presidencia de Rajoy, y muy cuantiosas, y no ha sido el gobierno el único en ayudar a las entidades financieras, que también han recibido generosas ayudas del Banco Central Europeo y de los consumidores y usuarios. Vamos a dedicar esta entrada a hacer una recapitulación de las ayudas más destacadas recibidas por el sector financiero, aunque me temo que tampoco seremos capaces de dar una panorámica general que haga justicia a las mismas. No obstante, ¡allá vamos!


AYUDAS DIRECTAS, CAPITALIZACIONES Y NACIONALIZACIONES.-

Un primer epígrafe sería el de las ayudas directas, es decir, el del dinero público puesto directamente a disposición de la banca.

La partida más importante de este epígrafe serían las inyecciones de capital, que en el caso del gobierno español han sido practicadas por el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), una entidad pública creada por el gobierno Zapatero en 2009 tras la intervención de la Caja Castilla La Mancha, cuyo objeto era apoyar los procesos de reestructuración e integracion entre entidades financieras que se llevarían a cabo con vistas a reordenar el sistema financiero español.

Según la revista Alternativas Económicas, el FROB ha aportado 54.699 millones de euros al capital de las entidades españolas, una cifra que se desglosaría de la siguiente forma:
  • 22.424 millones de euros a Bankia.
  • 12.054 millones de euros a Catalunyabanc.
  • 9.226 millones de euros a Novacaixagalicia Banco.
  • 5.500 millones de euros al Banco de Valencia.
  • 1.645 millones de euros al Banco Mare Nostrum.
  • 1.129 millones de euros al Banco Ceiss.
  • 407 millones de euros a Caja3.
  • 124 millones de euros a Liberbank.
La mayoría de las veces, las capitalizaciones se han llevado a cabo mediante la conversión forzosa en acciones de las obligaciones o participaciones preferentes en poder del FROB, como ocurrió con la nacionalización de Bankia. En la práctica, la mayoría de estas entidades se han convertido en bancos públicos, ya que el FROB controla la mayor parte de su capital: así, el FROB posee el 68'4% del capital de Bankia, el 66% del capital de Catalunyabanc y el 65% del capital del Banco Mare Nostrum.

De estos casi 55.000 millones de euros, algo más de 40.000 han sido aportados por el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) gracias al rescate bancario que se concedió a España en junio de 2012. En cualquier caso, estos más de cuarenta mil millones son una ayuda pública española, pues se trata de un préstamo (línea de crédito, en palabras de Luis de Guindos) que tendremos que devolver con sus correspondientes intereses.

Como ya hemos mencionado al principio de la entrada, el FROB da por perdidos 36.932 millones de euros de las ayudas ejecutadas entre 2010 y 2012. Un caso especialmente sangrante se dio hace poco con la venta de NCG Banco al grupo venezolano Banesco por 1.000 millones de euros cuando el FROB había concedido a esta entidad ayudas por importe de 9.226 millones. Recientemente, se ha sabido que el FROB ha contratado los servicios de Goldman Sachs para diseñar el proceso de privatización de Bankia, operación que espera completarse en el plazo de unos dos años; teniendo en cuenta que dicha privatización se llevaría a cabo justo antes de las elecciones, esperemos que no sea tan catastrófica para las arcas públicas. Al margen de estas ayudas, cuando nació el FROB hubo que dotarlo con un capital inicial de 9.000 millones de euros, de los cuales el 75% se financiaron con cargo a los Presupuestos Generales del Estado (vaya, con el dinero de todos) y el 25% restante por los distintos fondos de garantías de depósitos del sistema financiero español.

Precisamente el Fondo de Garantía de Depósitos ha sido la otra gran entidad que se ha encargado de suministrar ayudas directas a las entidades españolas. En concreto, ha aportado más de 9.000 millones de euros al capital de las entidades españolas (aunque conviene precisar que el Fondo se financia en su mayor parte con las aportaciones de los bancos y cajas de ahorros):
  • 5.249 millones de euros a la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo).
  • 1.192 millones de euros a BBK para la adquisición de Cajasur.
  • 1.001 millones de euros a Catalunyabanc.
  • 953 millones de euros a la Unnim.
  • 802 millones de euros a Novacaixagalicia Banco.
De estas inyecciones de capital, la de la CAM ha sido especialmente ruinosa, ya que ni siquiera con este apoyo ha podido recuperarse y finalmente se vendió en diciembre de 2012 al Banco Sabadell por el módico precio... ¡¡de un euro!!




viernes, 10 de enero de 2014

CIFRAS PARA ECHARSE A LLORAR


  • Desde 2008, el PIB ha caído más del 7%. Según las estimaciones de crecimiento que se manejan actualmente, que suelen pecar de optimismo por motivos propagandísticos o de pura manipulación, no es probable que el PIB recupere los niveles de 2008 hasta 2020. Y por supuesto, con el incremento de la desigualdad, eso no significa ni por asomo que la gente de la calle vaya a recuperar su antiguo nivel de vida.
  • La inversión pública ha caído más del 25% desde la caída de la crisis. La caída de la inversión privada supera el 40%.
  • En los dos últimos años, el gas ha subido un 22%; la electricidad, un 34%; el agua, un 8'5% (aunque esta cifra fluctúa mucho en función de las ciudades); el tipo general del IVA, un 16'67%. En ese mismo período, los trabajadores con convenio habrán visto aumentar su salario un 4'5% (aunque si tenemos en cuenta la inflación, los salarios se han reducido un 2%) y los trabajadores sin convenio lo habrán visto reducirse un 12%, mientras que los funcionarios tienen el salario congelado desde 2010 (este dato es en realidad falso, la supresión de una de las pagas extras supuso en la práctica una reducción salarial del 7% el pasado año).
  • En 2007 estaba en el paro el 18'2% de los jóvenes entre 16 y 24 años. En 2013, estaban en paro el 57'2%.
  • La deuda total de la economía española asciende al 423'1% del PIB. Es decir, si empresas, trabajadores y administraciones públicas dedicaran TODOS sus ingresos al pago de la deuda (sin destinar nada a necesidades esenciales como la alimentación), se tardarían más de cuatro años en pagar la deuda. De este 423'1%, un 108% es deuda pública; el resto es deuda privada (110'7% de la banca, 126% del resto de empresas y 78'4% de las familias). En el peor de los casos, esta deuda es impagable; en el mejor, con ella es muy difícil esperar mejoras destacables en el consumo, la inversión y el gasto público.



PD: los datos de esta entrada están extraidos del número 9 de la revista Alternativas Económicas.

martes, 31 de diciembre de 2013

DESBARAJUSTE ELÉCTRICO


Si hay un sector económico que está de moda en España estos días es sin duda el eléctrico. Como ya sabréis, el recibo de la luz hubiera subido un 11% en enero si el gobierno no hubiera anulado la última subasta eléctrica. Aún peor, si este aumento programado para enero se hubiera llevado a efecto, la factura se habría incrementado más de un 70% solo en los últimos cinco años.

Obviamente, algo no funciona en el sistema de fijación de precios de la electricidad. Abordar en un solo artículo todos los entresijos del mercado eléctrico español me parece excesivo (creedme, haría falta un libro para ello), pero sí que me parece interesante detenerse en algunos de sus aspectos más llamativos.

Hace meses, ya publiqué un artículo en el que analizaba los distintos conceptos que figuran en la factura de la luz. De ellos, el más importante es el consumo de energía, que se calcula multiplicando los kilowatios consumidos por su precio unitario. Para las familias, este precio unitario recibe el nombre de Tarifa de Último Recurso (TUR).

Pues sí, en el blog ya hablamos de la factura de la luz, ¿lo recuerdas?
Como ya vimos en ese artículo, aproximadamente la mitad de la TUR está compuesta por los denominados peajes de acceso, fijados por el gobierno. Estos peajes son cantidades destinadas a distintos fines: pagos destinados al cubrir el déficit de tarifa, primas a las energías renovables, subvenciones al carbón, etc.

La otra mitad de la TUR es la que se fija en las subastas eléctricas. Hay dos tipos de subastas: las subastas diarias, cuyo mercado se denomina "pool", y la subasta trimestral. Esta última, denominada Cesur, es la que se utiliza para fijar el precio del kilowatio de energía. Al margen de que la factura de la luz incorpore muchos elementos discrecionales fijados por el gobierno, como los impuestos y los peajes de acceso, son las subastas las que han levantado las mayores suspicacias. En esta entrada vamos a centrarnos en dos de los aspectos más llamativos a mi juicio de estas subastas: el precio único de la electricidad y la actuación de los especuladores financieros, para acabar con una reflexión sobre la ineficiencia e inadecuación del mercado.


MORTADELA A PRECIO DE JAMÓN IBÉRICO

Una de las mayores particularidades de la electricidad es que se trata de un mismo bien que es producido de mútiples formas. La electricidad se genera en las centrales eléctricas, pasa a la red de alta tensión, de ahí salta a las redes de media y baja tensión y finalmente llega a los hogares. Esta luz que llega a los hogares es esencialmente la misma, se utilice para encender la tele o para poner una lavadora, pero las clases de centrales que pueden generarla es variadísima: hay kilowatios que proceden del viento, otros que proceden de presas construidas hace más de cincuenta años y otros que proceden de centrales que funcionan con gas cuyo precio depende de múltiples factores y avatares internacionales.

Lógicamente, con procesos productivos tan diferentes, todas estas centrales presentan estructuras de costes muy dispares. Si se ordenan de forma creciente según sus costes variables, la electricidad consumida en 2013 en España se generó a través de energías renovables (hidroeléctricas, eólicas y solares, que generaron un 42'4% de la electricidad consumida), centrales nucleares (21%), centrales de carbón (14,6%), ciclos combinados de gas natural (9'6%) y centrales de gas y de gasoil (12'4%). Esta disparidad también se da en los costes fijos: mientras los ciclos combinados tienen unos costes fijos reducidos, las centrales nucleares, eólicas e hidroeléctricas los tienen muy elevados, puesto que exigieron la puesta en marcha de elevadas inversiones. Por otra parte, la utilización del viento, el sol y el agua depende de la climatología, mientras que el precio del gas está sujeto a múltiples factores, como ya hemos señalado.

En las distintas subastas, las empresas generadoras de electricidad van ofertando cada mañana la energía que producirán a lo largo del día a un precio fijado en función de su coste variable. Primero se vende la electricidad con un coste variable más bajo (renovables, hidroeléctricas y nucleares) y, cuando estas se acaban, se vende la que tiene un coste variable más alto (la que procede del carbón y el gas). Para que a todos los actores les interese participar se les abona el último precio, el de la producción más cara. Por tanto, al final toda la electricidad se paga al mismo precio que si se produjera en las costosísimas centrales de gas y carbón.

Estas subastas se realizan diariamente, pero como hemos mencionado, la subasta que marca el precio de la tarifa eléctrica es la Cesur que se celebra cada tres meses. Las organizaciones de consumidores denuncian que los precios se elevan artificialmente los días previos a la Cesur para conseguir una tarifa más alta. Por ejemplo, la subasta del jueves 23 de diciembre que fue anulada por el gobierno arrojó unos precios tan altos por la parada técnica de tres centrales nucleares (Vandellós, Trillo y Almaraz) y por la escasa producción de las centrales eólicas e hidroeléctricas, lo que hizo que entrasen en juego el carbón y el gas. ¿Casualidad? Para las organizaciones de consumidores, no.
Debido a la caída de la demanda de electricidad a causa de la crisis y debido al empuje de las energías renovables, la generación de electricidad a partir del carbón y las centrales de ciclo combinado ha sido menor estos años. Eso ha provocado que los propietarios de estas centrales hayan reducido sus contratos de compra de gas natural, de modo que para producciones más elevadas de lo normal tienen que abastecerse de gas por encima de lo que marcan sus contratos base, lo que encarece aún más su precio.
¿Tiene algún sentido económico que toda la electricidad se pague al mismo precio, se genere como se genere? A mi juicio no. En principio, la justificación que se daba al precio único es que las centrales con menores costes variables tenían mayores costes fijos, por lo que los mayores márgenes les permitirían amortizar estos costes. Sin embargo, la mayor parte de estas centrales llevan décadas construidas, tiempo más que suficiente para que se hayan amortizado esas inversiones. Además, no nos olvidemos de dos hechos cruciales:

  • Cuando esas centrales se construyeron, eran de titularidad pública. Es decir, se levantaron con el dinero de todos, pagado con nuestros impuestos.
  • Cuando las empresas propietarias de esas centrales se privatizaron, recibieron (y siguen recibiendo) cuantiosos fondos públicos para ayudarlas a ser rentables: nos referimos a los denominados Costes de Transición a la Competencia, a los fondos que reciben las centrales nucleares por estar disponibles, a las ayudas al carbón nacional, etc.
Habiendo sido construidas con el dinero de todos los españoles, y habiendo recibido fondos pagados por todos los españoles, que además se engorde la factura de la luz para que el consumidor español pague la amortización de esas centrales no parece muy presentable, ¿verdad?




domingo, 24 de noviembre de 2013

PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA, EL PREMIO QUE NUNCA EXISTIÓ


¿Sabías que, en realidad, los premios Nobel de Economía no existen?

En efecto, el premio Nobel de Economía es un galardón que otorga el Banco de Suecia "en memoria" de Alfred Nobel, y su auténtica denominación es Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. Este premio se otorga desde 1969 y fue creado por el Banco de Suecia, el banco central más antiguo del mundo, para conmemorar el tercer centenario de su fundación.

Buscando una mayor notoriedad (porque no nos engañemos, un banco central dando un premio a un economista no parece una noticia especialmente relevante), el banco central sueco se las arregló para que el premio fuese entregado por la Academia Sueca en la misma ceremonia en la que se entregan los premios Nobel (los de verdad).

A partir de ese momento, poco importa que el premio de Economía no figurase en el testamento de Alfred Nobel o que no esté financiado por la Fundación Nobel (aunque el Banco de Suecia lo dotó con la misma cuantía que los demás premios e incluyó la prohibición de otorgarlo a más de tres personas para asimilarlo a los verdaderos galardones). En el imaginario colectivo ha quedado impresa la idea de que se trata de un auténtico premio Nobel, y los galardonados gozan del prestigio y la notoriedad que otorga ser distinguido por la Academia Sueca.

Y sin embargo, una de las principales críticas que recibe el "premio Nobel" de Economía es que tiene un claro sesgo ideológico. En concreto, se le acusa de premiar sobre todo a economistas de ideología liberal, con una especial preferencia por la Escuela de Chicago de Milton Friedman, que concentra diez premios. Así, pese a la excepción que suponen los premios concedidos a neokeynesianos como Joseph Stiglitz (2001) o Paul Krugman (2008), entre los galardonados podemos encontrar figuras como la de Friedich Hayek (1974), principal representante de la muy liberal escuela austríaca, al propio Milton Friedman (1976), fundador de la Escuela de Chicago y del monetarismo, Robert Lucas (1995), que en aplicación de su Teoría de las Expectativas Racionales afirmaba que las políticas públicas de regulación de la demanda son inútiles, Myron Scholes y Robert Merton (1997), que diseñaron un sistema para invertir sin riesgo en los mercados financieros y arruinaron a un fondo de alto riesgo (hedge fund) al aplicar dicho sistema, Fynn E. Kydland y Edward Prescott (2004), por "demostrar" que los bancos centrales deben ser independientes de las presiones de los gobernantes (sean o no elegidos democráticamente), etc.


Muchos premios Nobel se han visto envueltos en la polémica.
La entrega del premio a Milton Friedman se vio interrumpida por un activista que denunciaba su relación con Augusto Pinochet.


viernes, 22 de noviembre de 2013

NUFF SAID!!

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, presidente del Consejo de Asesores Económicos de Bill Clinton (1995-1997) y vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial (1997-2000).

domingo, 17 de noviembre de 2013

ECONOMÍA REAL Y FINANCIERA o EL PUNTO Y LA I


Documentándome para un artículo que estoy escribiendo sobre neoliberalismo y desigualdad (algún día en sus pantallas) encontré información muy interesante sobre el sector financiero internacional. Una de las críticas más recurrentes que se le hace al sistema financiero es que está sobredimensionado con respecto a la economía real. Por tanto, resulta muy interesante comparar el tamaño de ambos para poder opinar al respecto, así que dedicaré esta entrada a ofreceros esos datos, sin perjuicio de que vuelva a citarlos en ese futuro artículo que he mencionado.

Antes de nada, debo aclarar que los datos proceden de un estudio del Banco Mundial sobre el tamaño y composición del sector financiero mundial en 2011. Como el Banco Mundial no es una entidad sospechosa de estar a las órdenes de grupos antisistema ni de tener simpatías socialistas, me atrevería a afirmar que si los datos pecan de algo es de quedarse cortos. Pero vayamos a ellos sin más preámbulos.

Como queremos comparar el sistema financiero mundial con la economía "real", debemos ofrecer una medida de la misma. Para ello, utilizaremos el Producto Interior Bruto (PIB), del que ya hablamos ampliamente en otra entrada. En concreto, el PIB mundial de 2011 ascendió a 70 billones de dólares; es decir, la suma de todos los bienes y servicios que se produjeron en todo el mundo a lo largo de 2011 fue de 70 billones de dólares.
Una aclaración: estamos utilizando la acepción europea del billón (un uno y doce ceros, vaya). Esto es, cuando mencionamos un billón nos estamos refiriendo a lo que en Estados Unidos denominan un trillón.
Según las estimaciones del Banco Mundial, el sector financiero global alcanzó un tamaño de 255'9 billones de dólares en 2011. Es decir, unas 3'7 veces el PIB mundial. Desglosemos esta cifra:

  • Un 18% de esa cantidad (46 billones de dólares) correspondía al valor de las acciones en circulación. De estas acciones, un 33% era de empresas estadounidenses, un 18% de empresas de la Unión Europea y un 21% de empresas de países emergentes.
  • El 39% del sector financiero mundial (unos 99 billones de dólares) corresponde al mercado de bonos. Casi la mitad de los bonos en circulación, un 45%, eran de deuda soberana (es decir, deuda pública de distintos países).
  • Por último, el 43% del sector financiero global (unos 110 billones de dólares) corresponde a activos bancarios (préstamos, efectivo en manos de los bancos, etc.).
Véamoslo gráficamente para hacernos una idea más clara de lo que suponen estas cantidades:


Creo que con estos datos (y con la gráfica más aún) os podéis hacer una idea bastante clara de lo enorme que es el sector financiero comparado con la economía real. Y sin embargo, se quedan muy cortos, pues dejan de lado dos aspectos fundamentales de la economía financiera de nuestros días: los derivados financieros y las operaciones extrabursátiles.

miércoles, 30 de octubre de 2013

sábado, 26 de octubre de 2013

¡ENTRA EN EL MARAVILLOSO MUNDO DE CALVIN Y HOBBES!

Si hace un par de entradas hablábamos de un maravilloso cómic, Astérix el galo, vamos a dedicar este post a otra estupenda historieta, Calvin y Hobbes.

Para quien no lo conozca, Calvin y Hobbes es un cómic escrito y dibujado por Bill Watterson que se publicó entre 1985 y 1995 y que nos narra las peripecias de Calvin, un travieso e imaginativo niño de 6 años, y su tigre de peluche Hobbes.




Cuando hablamos de un medio como el cómic, el formato de publicación es fundamental. En concreto, Calvin y Hobbes se publicaba como tira de prensa. Como muchos sabréis, las tiras de prensa consisten en una serie de cuatro o cinco viñetas alineadas horizontalmente. Mientras que algunos autores realizan historias largas continuándolas de una tira a otra (lo que requiere una gran habilidad narrativa, dado lo constreñido del formato), otros optan por realizar tiras independientes en las que se relata una situación concreta (normalmente cómica). En el caso de Calvin y Hobbes, el autor cabalga entre una opción u otra, pues suele realizar tiras independientes pero con bastante frecuencia las encadena en una historia algo más larga (que puede oscilar entre las cinco y las quince tiras, por poner un ejemplo).

Lógicamente, este formato de publicación es mucho más limitado que el del álbum de 48 páginas a color y gran tamaño, que es el más utilizado por los cómics europeos como Astérix. Por tanto, no encontraréis en Calvin y Hobbes argumentos tan complejos y con tantos giros como el que revisamos para Obelix y Compañía. Aun así, cuando un autor es lo suficientemente agudo (y Watterson lo es), la tira cómica se convierte en un magnífico instrumento para transmitir reflexiones sobre cultura, política, cuestiones sociales, religión y, cómo no, la economía.

En efecto, como hicieran antes que él autores como Walt Kelly, Charles Schultz o Quino, Bill Watterson ha utilizado Calvin y Hobbes para volcar sus reflexiones sobre los aspectos más variopintos, convirtiendo la serie en una de las grandes obras de referencia en el cómic de finales del siglo XX. Además, cabe destacar la honestidad y coherencia del autor, que siempre se ha negado a permitir la utilización de sus personajes para la publicación de merchandising de todo tipo (camisetas, llaveros, juguetes e incluso series de animación), algo que sin duda le habría reportado millones de dólares.

Debido a la agudeza del autor, y por supuesto a su calidad, me ha parecido oportuno dedicar esta entrada a ofreceros una pequeña selección de tiras en las que, aunque sea de forma tangencial, se tratan aspectos relacionados con la economía.

Si ya conocíais la serie, seguro que disfrutaréis con ellas. Si no conocíais a Calvin, ¿a qué estáis esperando?
























viernes, 11 de octubre de 2013

DE UNIONES MONETARIAS... Y EUROZONAS

Muchos años han pasado ya desde que estalló la actual crisis económicas, años en los que se han sucedido reuniones y se han emitido dictámenes por parte de los distintos organismos internacionales como el FMI, la Comisión Europea o el Banco Central Europeo o los distintos gobiernos nacionales... ¿y cuáles son las enseñanzas y conclusiones que estos gobiernos e instituciones han sacado de la crisis y la situación catastrófica en la que ha sumido a la eurozona?

Por mucho que busquemos en los acuerdos y tratados aprobados desde entonces no encontraremos ni una palabra sobre tres décadas ininterrumpidas de desregulación financiera...

Tampoco encontraremos nada sobre las medidas fiscales que han favorecido a las grandes fortunas (reducción en los tipos máximos del impuesto sobre la renta, eliminación de los impuestos de patrimonio y sucesiones, rebajas en el impuesto de sociedades, trato más favorable a las rentas del capital que a las del trabajo, etc.), medidas que han conducido a un déficit de ingresos que ha vaciado las arcas públicas de los distintos gobiernos.

Nada encontraremos sobre el espectacular aumento de las desigualdades sociales, de la precariedad y de la inestabilidad que ha acompañado a estos años de desregulación e incentivos fiscales a los ricos.

Nada sobre el sinsentido de que el BCE, que tiene prohibido prestar dinero a los países de la eurozona, preste sumas millonarias a los bancos a un 1% de interés para que estos puedan prestarlo a los países (si es que les da la gana, porque nada les obliga a ello) a intereses del 3%, el 5%, el 6% o el 10%.

Nada.

Los únicos desafíos dignos de interés para las autoridades europeas son el déficit público excesivo y la deuda pública inasumible.


La causa de la crisis según Bruselas y Berlín.
Pero los problemas en la Unión van mucho más allá de las reacciones a la crisis, y se remontan al mismísimo diseño de la eurozona... ¿y qué es lo que define un área monetaria óptima? En 1957, el profesor Tibor Scitovsky escribió que los requisitos previos imprescindibles para adoptar una moneda única son un mercado común de capitales y una política común de empleo. De forma más pormenorizada, el premio Nobel de Economía Robert Mundell fijó en 1961 los cuatro criterios que definen un área monetaria óptima:
  • Ha de haber libertad de movimiento de capitales, para que los flujos financieros puedan acudir sin trabas allá donde haya mejores oportunidades de inversión.
  • Ha de haber una perfecta movilidad de trabajadores, para que estos puedan desplazarse sin restricciones de los sitios donde haya desempleo a los lugares donde haya necesidades de mano de obra.
  • Ha de haber un presupuesto público central que permita redistribuir la renta en el interior de la zona monetaria y apoyar a los territorios que se encuentren en dificultades.
  • Ha de existir la suficiente similitud entre la estructura económica de los distintos territorios como para poder aplicar una única política monetaria sin provocar grandes distorsiones en el interior del área monetaria.
La mayor preocupación tanto de Mundell como de Scitovsky al formular sus requisitos era la existencia de perturbaciones asimétricas. Hablamos de choques o perturbaciones asimétricas cuando una misma circunstancia (por ejemplo, la actual crisis internacional o una medida concreta de política económica) afecta a unas partes del área monetaria mucho más que a otras.

Parece bastante claro que en la Unión Europea no se cumplían los requisitos fijados por ambos autores, y parece bastante claro también que cuando se debatían las caracterísiticas de la futura unión monetaria ya existía un corpus teórico lo suficientemente amplio como para saber que no puede darse una unión monetaria entre economías tan dispares como la griega, la irlandesa o la alemana sin tomas las medidas adecuadas para hacerla funcionar.


domingo, 22 de septiembre de 2013

ASTERIX Y OBELIX CONTRA LAS LEYES DEL MERCADO

Todos hemos leído críticas a nuestro sistema económico, a la voracidad de los mercados, a la especulación, pero seguro que ninguna de ellas es tan divertida (y pocas son tan ácidas) como la que se incluyó en un cómic supuestamente juvenil publicado en 1976: Obelix y compañía, el vigésimo tercer álbum de las aventuras de Asterix el Galo.

Vamos a desmenuzar en esta entrada el argumento de esta auténtica obra maestra, para haceros partícipes de su genialidad (y compartir la crítica que el autor hace del sistema). Ojo, vamos a destripar el guión del tebeo por completo, pero es tan bueno y tan divertido que aun así su lectura sigue siendo obligada... ¡No os lo perdáis!



Como ya sabréis, la serie de Asterix el Galo nos narra las aventuras de dos inseparables amigos, Asterix y Obelix, en la Galia ocupada por la Roma de Julio César a mediados del siglo I antes de Cristo. Ambos viven en una pequeña aldea que resiste al invasor gracias a una poción mágica de su druida Panoramix que los hace invencibles. En este tomo se nos narra uno de los intentos de Julio César de derrotar a los galos. En este caso, aconsejado por un joven graduado de la escuela imperial de administración, Cayo Coyuntural, el plan de César consiste en convertir a los galos en decadentes, ¿y cómo piensa conseguirlo? gracias al "afán de lucro". Es decir, donde la fuerza falla, triunfará el dinero.

En verdad, el plan de Cayo Coyuntural es maquiavélico: introduciendo el dinero en un plácido sistema económico basado en el trueque y utilizando las fluctuaciones del mercado como un medio para generar riqueza, espera convertir a los irreductibles galos en esclavos del sistema, artesanos, cazadores, campesinos, sastres, etc. Gente atrapada en una rueda de la que no puede escapar si quiere ganarse la vida (a fin de cuentas, ¿cuántos de nosotros no lo hubiéramos mandado todo a freír espárragos si no necesitásemos trabajar para ganar un sueldo con el que mantenernos?). Cayo Coyuntural, por supuesto, es el auténtico villano de la historia: un arribista recién salido de una escuela de negocios que pone en marcha un diabólico plan con el que de paso enriquecerse. Tantos años después este detalle puede pasar desapercibido, pero Cayo Coyuntural es en realidad una parodia del mismísimo Jacques Chirac, por aquel entonces (recordemos, año 1976) el joven primer ministro francés, pero que después continuaría su carrera política como alcalde de París (1977-1995) y Presidente de la República Francesa (1995-2007).


Cayo Coyuntural y Jacques Chirac, dos licenciados de la Escuela de Administración con grandes ambiciones políticas.

Veamos a continuación cómo se desarrolla el plan de Cayo Coyuntural. Para poner de manifiesto la enorme riqueza de conceptos económicos manejados en esta historia, los resaltaré en negrita a medida que vayan apareciendo en la historia:



I. CREACIÓN DE UNA DEMANDA ARTIFICIAL DE MENHIRES Y CONVERSIÓN DE LOS GALOS EN OFERENTES/PRODUCTORES.

Coyuntural se encuentra en el bosque con Obelix y se interesa por su menhir. Cuando le pregunta por un precio, Obelix afirma que no lo sabe, que simplemente lo cambia por otra cosa. Conociendo a los galos, podríamos decir que se mueven entre el trueque y una economía de subsistencia, en la que cada agente económico satisface por sí mismo sus necesidades (es cierto que Obelix intercambia sus menhires por otras cosas, pero también sabemos que para cuestiones básicas como la alimentación le basta con cazar jabalíes con su amigo Asterix). Por tanto, Coyuntural debe convencer al galo de la importancia del dinero, que le servirá para "comprar" cosas y, en definitiva, para ser una persona más "importante".



Finalmente, Coyuntural no sólo le compra a Obelix su menhir por 200 sestercios, sino que le dice que le comprará todos los menhires que pueda repartir. Obelix, que antes apenas trabajaba y vivía cómodamente, se encuentra ahora obligado a cumplir unos compromisos comerciales. Cuando Asterix le ofrece a Obelix ir de caza, éste le responde malhumorado que tiene mucho trabajo que hacer:



Al día siguiente, Obelix le lleva otro menhir a Cayo Coyuntural, pero éste le paga el doble que el día anterior debido a una subida de los precios. Obelix no entiende nada, e incluso mira al cielo buscando el sitio a donde han "subido" los precios. Cayo Coyuntural intenta explicarle que todo se debe a las fluctuaciones del mercado y a la interacción entre la oferta y la demanda:



Cuando Obelix vuelve a la aldea se da cuenta de que no puede comer, puesto que ha invertido el tiempo necesario para cazar un jabalí en fabricar un menhir. Como Asterix no le invita a comer, le compra su jabalí a otro vecino, Analgésix, avisándole de que le comprara cualquier jabalí que pueda cazarle. Observamos cómo, a la vez que el dinero hace su irrupción en la vida cotidiana de los galos, también comienza a introducirse una cierta división del trabajo: salvo excepciones, los galos satisfacían antes sus propias necesidades; ahora, algunos de ellos comienzan a especializarse (Obelix se dedica a fabricar menhires, Analgésix a cazar jabalíes...). Poco a poco, una economía de subsistencia con trueque se va convirtiendo en una economía de mercado.



jueves, 12 de septiembre de 2013

EL MERCADO DE BONOS EXPLICADO CON SENCILLEZ

(o OLVIDAD LA BOLSA, EL QUE IMPORTA ES EL MERCADO DE BONOS)

Aunque últimamente se haya corregido en parte esta tendencia con las informaciones que se dan sobre la prima de riesgo, llama mucho la atención la preponderancia que la Bolsa ha tenido sobre el mercado de bonos en los medios de comunicación.

En efecto, los principales periódicos y telediarios aportaban información puntual sobre la marcha de la Bolsa, la evolución de sus principales índices y la cotización de las acciones más destacadas. Pero al mismo tiempo, se le daba muy poca relevancia al mercado de bonos, a las subastas de deuda pública o a los tipos de interés pagados por los distintos títulos. Y sin embargo, el mercado de bonos es mucho más importante para nosotros que la Bolsa.

¿Y por qué es tan importante el mercado de bonos? En primer lugar, porque en gran medida es el que establece los tipos de interés a largo plazo para la economía en su conjunto. En segundo lugar, porque juzga diariamente las políticas económicas de los distintos gobiernos y tiene capacidad para castigarles subiendo el coste de su deuda (que básicamente es lo que lleva sucediendo en España desde hace unos años).

Para entender la importancia del mercado de bonos basta con identificar a sus principales actores:

  • Los principales emisores de los mercados de bonos son agentes económicos que necesitan grandes sumas de dinero, como las grandes empresas, pero por su importancia y por la cantidad de dinero que manejan, debemos destacar sobre todo a los gobiernos que emiten deuda pública.
  • Del mismo modo, los principales inversores en los mercados de bonos son los agentes económicos que mayores sumas de dinero manejan: fondos de pensiones, fondos de inversión, fondos soberanos... Estos agentes no solo mueven cifras gigantescas de dinero, sino que de ellos depende el bienestas y el futuro de millones de trabajadores y pensionistas del mundo entero.

Pero vayamos por partes. Para hablar del mercado de bonos es imprescindible saber qué se negocia en ellos, y para ello debemos hablar de los empréstitos. A menudo, los gobiernos y las grandes empresas necesitan sumas de dinero tan grandes que sería imposible encontrar un banco que se las prestase; en esos casos, recurren a la emisión de empréstitos.

En realidad, un empréstito no es más que un gran préstamo dividido en partes iguales. Cada una de estas partes se llama obligación. Las obligaciones son títulos-valores (como las acciones) cuyo comprador adquiere el derecho a percibir un interés periódico o acumulado y al que el emisor del título se compromete a devolver el importe del mismo en un plazo determinado. Siguiendo con la comparación con las acciones, mientras que éstas te convierten en copropietario de una empresa, las obligaciones te convierten en acreedor de un préstamo concedido a una empresa o país. Eso sí, el término obligación es demasiado teórico, los mercados financieros denominan bonos a los títulos de deuda, así que esa es la denominación que utilizaremos en el resto de la entrada.

En esta representación gráfica podéis ver una explicación simplificada de este proceso:


Fuente: www.finanzzas.com


Cada bono tiene un valor nominal, que es el valor oficial que se le da al emitirlo y que supuestamente es la cantidad que paga el comprador al adquirirlo (aunque puede venderse por menos si se emite con una prima de emisión). Los bonos también tienen un tipo de interés fijado en la emisión, pero el comportamiento del mercado de bonos puede hacer que los intereses reales percibidos por los poseedores de los bonos se alejen mucho del tipo de interés fijado por el emisor. Veamos cómo puede suceder esto explicando brevemente el funcionamiento de los mercados primario y secundario de bonos:
Mercado Primario: es el mercado de emisión, es decir, en el que los prestatarios ponen a la venta los títulos de deuda. Por ejemplo, el gobierno español podría poner a la venta en el mercado primario bonos de deuda a diez años con un valor nominal de 1.000 € y un interés del 5% anual. Esto significa que el comprador de un bono recibiría un interés de 50 € al año y al cabo de diez años se le devolverían los 1.000 € invertidos.
Mercado Secundario:  es el mercado de negociación, en el que los bonos van cambiando de manos. El comprador original de los bonos los vende a otros inversores, y estos los van vendiendo sucesivamente a otros posibles compradores. El comportamiento de este mercado secundario es el que puede tener un impacto clave en la economía:
Imaginemos un escenario en el que el mercado de bonos se asusta ante el enorme tamaño de la deuda pública española (que se acerca peligrosamente al 100% del PIB). En esta situación, los inversores empezarían a preocuparse por la posibilidad de que el gobierno español sea incapaz de devolver su deuda. En tal caso, el precio del bono español caería, ya que los inversores intentarían desembarazarse de él para comprar títulos más seguros.
De este modo, el bono que se emitió a 1.000 € en el mercado primario podría acabar vendiéndose por 800 € en el mercado secundario. En principio, al gobierno español no le afectan los vaivenes del mercado secundario, y seguirá pagando 50 € al poseedor de dicho título, sea quien sea. Sin embargo, ese poseedor ya no cobrará un interés del 5%, sino del 6,25%, ya que percibirá unos intereses de 50 € por un título que le costó 800 € (50/800=0,0625).
El problema para el gobierno español es que, cuando vuelva a acudir al mercado primario a emitir bonos, los inversores  no aceptarán intereses inferiores al 6,25%, lo que encarecerá enormemente el coste de la deuda. 
Como podréis imaginar, todo este proceso acabaría desencadenando un auténtico círculo vicioso en el que el pago de mayores intereses empeoraría el déficit, y este aumento del déficit provocaría nuevos aumentos en el tipo de interés pagado por la deuda. En esta coyuntura, o bien se renuncia a devolver parte de la deuda (lo que enfadaría mucho a los mercados), o bien se recortan las demás partidas de gasto o bien se suben los impuestos. ¿Os suena esta historia?

Además, como mencionamos al principio de la entrada, el mercado de bonos es también importante porque determina los tipos de interés a largo plazo de la economía. En efecto, teniendo en cuenta que los bonos de deuda pública son considerados los activos con más seguridad de los mercados financieros, los tipos de interés que se piden por ellos influyen en todos los demás. Por seguir con el ejemplo anterior, si al estado español se le pide un 6,25% de interés por sus títulos de deuda, ¿qué no se le pedirá a cualquiera de sus bancos o demás empresas, que en principio son prestatarios mucho menos seguros? Y como una cascada, los tipos pedidos a estas empresas repercutirán en el conjunto de la economía. De este modo, que la deuda española sea más cara que la alemana no sólo significa que el Tesoro Público alemán se financia de forma más barata que el español, sino que las empresas alemanas también lo hacen, con todas las repercusiones que eso tiene para la inversión, la actividad y el empleo.


Aunque los actuales bonos no tienen soporte físico, sino que son simples anotaciones contables registradas informáticamente, anteriormente sí que lo tenían, como ocurría con las acciones. Aquí tenéis un ejemplo de un bono del tesoro emitido en Estados Unidos en 1977 con los cupones que se adjuntaban para el cobro de intereses.