sábado, 24 de agosto de 2013

ESTRUCTURA SECTORIAL DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA (o HOUSTON, TENEMOS UN PROBLEMA)

Como ya sabéis, las distintas actividades económicas se agrupan en tres sectores: primario, secundario y terciario.
  1. El sector primario engloba las actividades relacionadas con la extracción de recursos naturales: agricultura, pesca, ganadería, etc.
  2. El sector secundario comprende las actividades que implican algún tipo de transformación o elaboración. Principalmente, engloba las actividades industriales, que consisten en la transformación de materias primas en bienes manufacturados, pero también incluye la construcción y el sector energético.
  3. Por último, el sector terciario comprende las actividades dedicadas a ofrecer servicios de todo tipo. Como comprenderéis, este sector es un enorme cajón de sastre que contiene actividades muy diversas: comercio, transporte, comunicación, ocio, educación, sanidad, etc.
Ya desde muy pronto se estudió la relación que existe entre la estructura económica de un país y su grado de desarrollo económico.

  • Antes de que Adam Smith escribiera La Riqueza de las Naciones, el filósofo y estadístico inglés William Petty enunció la ley que lleva su nombre, según la cual el progreso técnico induce a una reasignación de la mano de obra de la agricultura a las actividades no agrícolas.
  • En su famoso libro Las Condiciones del Progreso Económico (publicado en 1940 y revisado en 1957), el economista australiano Colin Clark llegó a la conclusión de que una de las formas en que se manifiesta el progreso económico es en la continua transferencia de trabajo del sector primario al secundario, y de éste al terciario.
Las propuestas de ambos autores suelen considerarse en conjunto, de forma que a la ley económica que las reúne se le denomina Ley de Petty-Clark.

En efecto, podemos comprobar cómo a medida que un país se desarrolla económicamente va cambiando la importancia relativa de cada sector.
  • En los países pobres, en los que el tejido institucional no está bien desarrollado y la preocupación fundamental es la subsistencia, el sector primario suele ser el más importante.
  • Los países que abandonan la pobreza y atraviesan una etapa de elevado crecimiento se caracterizan por una gran importancia del sector industrial (China sería un ejemplo paradigmático, pero el mismo rasgo se puede encontrar en los países de Europa occidental y Estados Unidos en las distintas fases de la Revolución Industrial).
  • Por último, los países más desarrollados económicamente se caracterizan por el predominio del sector terciario. Este predominio puede explicarse por varios motivos: el mayor nivel de vida de la población lleva a una mayor demanda de servicios, ya que son básicos para garantizar un buen nivel de vida; la mayor complejidad de las relaciones e instituciones sociales y de la actividad productiva también demandan más servicios; el propio deseo de los trabajadores, que prefieren buscar empleo en este sector, etc.
A pesar de la crisis galopante que azota a España, partamos del supuesto de que la nuestra es una economía desarrollada... ¿Se cumple en nuestro país la ley Petty-Clark según la cuál en una economía desarrollada debería predominar el sector servicios? Comprobémoslo en las siguientes tablas.
Antes de abordar el análisis de dichas tablas conviene hacer dos precisiones:
  • las dos variables más utilizadas para analizar la estructura económica de un país son los porcentajes de población ocupada en cada sector y la participación de dichos sectores en el PIB del país. Ambos indicadores serán los que se reflejen en las dos tablas.
  • puestos a aportar datos, ¿por qué no hacerlo desde 1970 a la actualidad y ver así la evolución de  nuestra economía en las últimas décadas? Y dado que la construcción ha sido un sector tan clave de nuestra economía, los datos del mismo se aportarán de forma individualizada.
Cuadro 1: Estructura del PIB español por sectores. 
Año
Agricultura Pesca
Industria  Energía
Construcción
Servicios
1970
11,0
34,0
8,8
46,3
1980
7,0
28,6
7,9
56,5
1990
5,5
25,1
8,8
60,6
2000
4,4
20,9
8,3
66,4
2005
3,1
18,4
11,6
66,8
2009
2,5
15,1
10,7
71,7
2010
2,616,111,969,3
2011
2,7
16,9
11,5
69,0
2012
2,7
16,9
9,1
71,3

Cuadro 2: Estructura del empleo español por sectores. 
Año
Agricultura Pesca
Industria  Energía
Construcción
Servicios
1970
29,3
25,3
8,9
36,5
1980
18,6
27,2
9,3
44,9
1990
11,5
23,7
9,9
55,0
2000
6,6
20,0
11,2
62,3
2005
5,3
17,3
12,4
65,0
2007
4,6
16,0
13,3
66,3
2009
4,2
14,4
9,7
71,7
2010
4,4
14,2
8,5
72,8
2011
4,5
14,2
7,2
74,1
2012
4,6
14,0
6,4
75,0

A la vista de estos cuadros, podemos comprobar cómo en España ha ido adquiriendo una importancia cada vez mayor el sector servicios en detrimento de los sectores primario y secundario. Si bien no es llamativo que la agricultura sea un sector tan residual, sí que me parece interesante la caída de la industria desde una fecha tan "reciente" como 1990: si en ese año, la industria aportaba un 25% de la producción española y empleaba a un 23,7% de su población ocupada, en 2012 no llegó a suponer el 17% de la producción y apenas si empleó a un 14% de los trabajadores, habiéndose acelerado esta caída desde el año 2000.
Mención aparte merece la espectacular caída del empleo aportado por el sector de la construcción entre 2007 y 2009 debida a la explosión de la burbuja inmobiliaria, pero no es ese el tema central del artículo.
¿Es preocupante este proceso de desindustrialización? Lo cierto es que para muchos no lo es. Sobre todo antes de la crisis, muchos analistas consideraban que el descenso de los porcentajes de la industria en la producción y ocupación totales era algo natural. Como he apuntado más arriba, la gente, al enriquecerse, empieza a demandar más servicios que mejoran su calidad de vida; al bajar la demanda relativa, es normal que la industria se encoja y el país ingrese en una era postindustrial.

De hecho, durante el boom de los mercados financieros en las décadas de los noventa y dos mil, se celebraba el crecimiento de los servicios en los países ricos. Según estas opiniones, la expansión de los servicios basados en el conocimiento (finanzas, consultoría, diseño, informática, etc.) era señal de que los servicios habían sustituido a la industria como motores de crecimiento en los países desarrollados, quedando ésta para los países en vías de desarrollo como China.

Eran los años en los que ser un ejecutivo de una entidad financiera era sinónimo de triunfador, cuando Alan Greenspan era saludado como el gran gurú de la economía mundial y Bob Woodward (el periodista del caso Watergate) le escribía una hagiografía titulada Maestro. O por poner un ejemplo más castizo, cuando Rodrigo Rato era saludado como el gran artífice del milagro económico español y Carmen Gurruchaga le escribía una hagiografía titulada El Gran Artífice.


Grandes triunfadores de la era postindustrial

Por supuesto, yo no estoy de acuerdo con la afirmación de que hemos entrado en una era postindustrial y el motor del crecimiento deben ser los servicios. Digámoslo claramente: sin un sector industrial puntero no es posible la recuperación económica ni un crecimiento sólido y estable. Y ese es el gran problema económico de España, porque nuestra industria es paupérrima.

¿Y por qué es tan importante la industria? Básicamente por dos razones: productividad y exportabilidad.

Pero de ambos aspectos y de la importancia de la industria hablaremos en la próxima entrada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada