miércoles, 6 de mayo de 2020

Apuntes a vuelapluma: LA ECONOMÍA, UNA CIENCIA INEXACTA

A menudo, leyendo libros y artículos encuentro alguna reflexión o razonamiento que me apetece preservar, principalmente de cara al material que me gustaría elaborar para mis alumnos. A veces, son simples apuntes que no darían para un artículo más extenso, pero que aun así quiero destacar. Nace así esta sección, en la que tendrán cabida estos apuntes a vuelapluma, a modo de bocetos y recortes para algún día realizar un trabajo más elaborado.
El articulo de hoy está basado en la lectura del libro "Economía para NO dejarse engañar por economistas", del profesor Juan Torres López.

Antes de comenzar el artículo, me gustaría dedicárselo a mis alumnos de 2º bachillerato del IES Cárbula, y en especial a María Requena, que me ha estado pinchando todo el curso por tener abandonado el blog y me arrancó el compromiso de dedicarle mi próxima entrada. Espero que algún día seas una gran profesora de Filosofía, y me haría mucha ilusión que compartiéramos claustro... ¡pero no tardes mucho!


¿Es la Economía una ciencia?

Según a quién le hagamos esta pregunta, la responderá de forma muy distinta: hay quien piensa que la Economía es una ciencia y que sus proposiciones (sobre todo las que ellos defienden, claro) son irrefutables, y hay quien opina que la Economía no cumple las condiciones para ser considerada una ciencia.

Estrictamente hablando, debemos considerar a la Economía una ciencia, puesto que tiene un objeto de estudio propio, los fenómenos económicos, sigue las reglas del método científico para estudiar esos fenómenos y ha desarrollado un conjunto de teorías capaces de explicarlos.

Sin embargo, la capacidad explicativa de estas teorías es la que pone en duda la fiabilidad de la Economía, ya que los economistas han demostrado en muchas ocasiones su incapacidad para predecir lo que va a ocurrir, y hay diferentes teorías para explicar de distinta manera una misma realidad.

Esto ocurre porque la economía no es una ciencia exacta. Al ser una ciencia social, que estudia el comportamiento humano, depende de una serie de factores subjetivos y sociológicos que hacen que sus proposiciones no sean infalibles. Siguiendo el razonamiento del profesor Juan Torres, los factores que provocan que la Economía no sea una ciencia exacta son los siguientes:

  1. Los fenómenos económicos dependen de un abanico de variables tan amplio que no pueden considerarse todas al mismo tiempo.
  2. La Economía no es una ciencia experimental.
  3. Los economistas forman parte de los fenómenos que estudian.
  4. Los fenómenos económicos pueden parecer una cosa u otra dependiendo de la perspectiva desde la que se contemplen.




1. Los fenómenos económicos dependen de un abanico de variables tan amplio que no pueden considerarse todas al mismo tiempo.-

Al desarrollarse en sociedad, los fenómenos económicos dependen de las decisiones de millones de personas, cada una de las cuales se ve influida de forma variable por múltiples cuestiones.
Si queremos estudiar la relación entre dos variables económicas, tendremos que aislar la influencia de otros factores que no nos interesan. Para ello, los economistas hacen uso de un recurso metodológico denominado ceteris paribus, que consiste en suponer que todos los factores que no nos interesan permanecen constantes.

Por ejemplo, decimos que la demanda de un bien depende de su precio, pero también depende del precio de otros bienes, de la renta del comprador, de sus gustos y preferencias, etc. A la ley de la oferta y la demanda le interesa establecer la relación entre la demanda del bien y su precio, pero todos los factores señalados (y más aún) influyen en esa demanda.
Para analizar la relación entre la demanda de un bien y su precio, suponemos (condición ceteris paribus) que todos los demás factores permanecen constantes, y es entonces cuando podemos afirmar que una variación en el precio de un bien provocará una variación en sentido contrario de la demanda.

De este modo, los economistas han podido desarrollar una gran multitud de teorías complejas y sofisticadas, pero incapaces de prever la realidad sin un margen de error considerable, ya que las variables económicas nunca actúan de forma aislada.


2. La Economía no es una ciencia experimental.-

A los economistas les resulta muy difícil, por no decir imposible, verificar sus proposiciones, ya que no pueden realizar experimentos controlados. La Economía estudia fenómenos sociales y conductuales que no pueden reproducirse en un laboratorio, por lo que hay que recurrir a la observación histórica y al estudio de datos estadísticos.

Dado el enorme número de factores de los que dependen las magnitudes económicas (como hemos dicho en el punto anterior) no es tan fácil atribuir sin ningún género de dudas un comportamiento económico a la modificación de una variable concreta, lo que resta certeza a las conclusiones de los economistas y hace que entren en juego sus juicios de valor, lo que nos lleva al siguiente punto.


3. Los economistas forman parte de los fenómenos que estudian.-

En ciencias sociales como la Economía, el científico es también protagonista de las relaciones que estudia: forma parte de los hechos sociales y tiene intereses, prejuicios y valores que afectan a la perspectiva desde la que contempla el objeto de su análisis.
Los economistas son miembros de una sociedad cuyos valores aprenden y absorben. Estos valores influyen en las cuestiones que el científico estudia, en las preguntas que se hace, en los conceptos que emplea y en las hipótesis que formula, y restan objetividad al análisis de los fenómenos económicos.

No sólo hemos de considerar los juicios de valor del economista. Su capacidad para influir en el bienestar de los distintos grupos y agentes sociales hace a la Economía especialmente sensible a la presión de intereses que buscan sus propios objetivos. Muchas veces, estos intereses financian preferentemente un determinado tipo de investigación, o delimitan de forma más o menos directa los temas y enfoques en torno a los que se desarrollará dicha investigación (por ejemplo, cuando un banco financia un estudio sobre la conveniencia de contratar planes de pensiones privados, las conclusiones siempre son que estos son necesarios, algo que beneficia a las propias entidades financieras).


4. Los fenómenos económicos pueden parecer una cosa u otra dependiendo la perspectiva desde la que se contemplen.-

Los fenómenos económicos afectan a distintos agentes económicos, ya que lo normal es que se produzca una transacción. Aun considerando que dicha transacción sea satisfactoria para ambas partes, el beneficio no será el mismo para las dos, de ahí que los fenómenos económicos puedan parecer una cosa u otra dependiendo del punto de vista desde el que se consideren. Pero no solo hablamos de circunstancias que no parezcan igualmente beneficiosas para todos: hay múltiples ejemplos de sucesos económicos que son tan beneficiosos para unos agentes económicos como perjudiciales para otros. Veamos algunos de ellos:

  • Una subida de los tipos de interés es perjudicial para las personas que están endeudadas, pero es beneficiosa para los ahorradores  (como medida de política económica, es beneficiosa contra la inflación pero veneno para el crecimiento económico).
  • La inflación suele considerarse como un fenómeno muy perjudicial ya que reduce el valor del dinero y perjudica a quien tiene ahorros o percibe rentas fijas, pero es beneficiosa para la gente que está endeudada, pues alivia el peso de la deuda.
  • Desde un punto de vista individual, el ahorro se considera una virtud (cuántas veces no habremos oído eso de que hemos gastado por encima de nuestras posibilidades), pero si todos los agentes económicos hicieran bandera de esta virtud nos encontraríamos con un grave problema, pues si nadie gasta se desplomarían la demanda y la actividad económica.
  • Casi todo el mundo considera una lacra el desempleo, pero lo cierto es que gracias a la existencia de un cierto nivel de desempleo, las empresas pueden contratar trabajadores pagando salarios más bajos.
  • Hablando de salarios más bajos, la moderación salarial es deseada por los empresarios para reducir costes, pero al mismo tiempo supone una merma de ingresos para los trabajadores. Por un lado, puede que se cree empleo y se reduzcan costes, pero por otro, una moderación salarial generalizada reduciría la capacidad de gasto de los consumidores y podría perjudicar a las empresas.
En definitiva, como dice el profesor Juan Torres, sólo en contadas ocasiones la economía puede hacer planteamientos donde no aparezcan consideraciones subjetivas. Por tanto, no debemos esperar verdades económicas absolutas ni respuestas únicas a las grandes cuestiones económicas.

Me parece adecuado cerrar este artículo con una cita de la gran economista Joan Robinson, discípula y colaboradora de John Maynard Keynes (cita también recogida en el libro de Juan Torres y que sirve para darle título):
"El estudio de la economía no tiene por objeto la adquisición de un conjunto de recetas preparadas para los problemas económicos, sino aprender a no dejarse engañar por los economistas."



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