jueves, 18 de octubre de 2012

LA TERRORÍFICA HISTORIA DE FERNANDO EL ZAPADOR Y THE WALKING DEAD (II)


Resumen del capítulo anterior: Fernando, un hombre hecho a sí mismo, decide emprender una nueva aventura empresarial como promotor de viviendas. Para ello, constituye con varios socios la Promotora el Zapador, S.L. Para construir su primera promoción, solicitan un préstamo de dos millones de euros al banco Walk ING.

Por desgracia, las cosas no van como esperaban Fernando y el banco Walk ING. El auge de la construcción era solo un espejismo. En realidad, los últimos años se ha estado hinchando una burbuja especulativa en el sector de la construcción que ahora da las primeras señales de estar perdiendo aire. De repente, la demanda de viviendas se ha estancado y es mucho más difícil vender pisos que hace unos meses. Finalmente, Fernando y su promotora solo consiguen vender una pequeña parte de las viviendas construidas, con lo que le resulta totalmente imposible devolver el préstamo recibido.
Llegados a este punto, lo normal sería que Promotora el Zapador S.L. se declarase en quiebra y se procediera a la liquidación del negocio. El Banco Walk ING, como principal acreedor, se convertiría en propietario del patrimonio de la empresa y reconocería las pérdidas causadas por la operación.
Si nos atenemos al balance tipo que mostramos en una de nuestras anteriores entradas, el Banco Walk ING habría contabilizado el préstamo a Promotora el Zapador S.L. de la siguiente forma…
 Al quedar impagado el préstamo y convertirse el banco en propietario de los bienes de la promotora, el préstamo desaparecerá del balance para ser sustituido por una cuenta de activo donde figurará la promoción de viviendas. Sin embargo, esta promoción debe figurar por su valor. Si suponemos que este valor es de novecientos mil euros, resulta que el activo del banco Walk ING se ha visto reducido por un importe de un millón cien mil euros.
Si el activo del balance se reduce como consecuencia de una inversión fallida, el pasivo debe reducirse en la misma cantidad para reconocer las pérdidas. Para reflejar la pérdida de valor que experimenta la empresa como consecuencia de esta operación, la partida del pasivo que debe reducirse debe ser la de los recursos propios, es decir, el capital y las reservas:
Si un banco se ha comportado de forma prudente y racional a lo largo de su andadura, lo normal es que sus recursos propios tengan la cuantía suficiente como para afrontar pérdidas inesperadas como esta. Sin embargo, puede que su actuación no haya sido tan prudente (después de todo, una burbuja especulativa es una situación en la que los agentes económicos actúan con efervescencia y olvidan muchas veces la precaución) o que la dirección del banco opine que asumir una pérdida de estas características abriría un peligroso agujero en su balance.
Como ya dijimos en el capítulo anterior, la expansión de las cajas de ahorro se apoyó en gran medida en la inversión inmobiliaria. Seguramente, el banco Walk ING tenga capital más que suficiente como para hacer frente a la quiebra de Promotora el Zapador, S.L., pero es más que probable que tenga muchos otros préstamos arriesgados en su balance y que la dirección del banco no quiera reconocer la pérdida de ninguno de ellos.
Así, en vez de asumir la pérdida de la operación, el banco Walk ING le ofrece a la promotora un nuevo préstamo con que pagar el anterior. En realidad, el préstamo es una operación ficticia, el banco no le ha prestado ninguna cantidad de dinero a la promotora. Simplemente, ambas entidades han sustituido en sus cuentas y balances un préstamo antiguo de dos millones de euros por un préstamo moderno… de dos millones de euros.
De este modo, el banco Walk ING comienza un proceso de acumulación de recursos para absorber las pérdidas ocultas en su balance antes de que estas llamen la atención de inversores extranjeros o de las autoridades financieras. En este proceso, el banco será mucho más exigente en la concesión de nuevos créditos, lo que perjudicará gravemente a emprendedores y familias que podrían haber recibido un crédito en otra situación.
Por su parte, Promotora el Zapador, S.L. se ha convertido en una empresa zombi: está muerta, pero se mueve y actúa como si estuviera viva. A pesar de estar en quiebra, sigue abierta, y a Fernando y a sus socios no les parece mal. Después de todo, quién sabe, a lo mejor la cosa mejora, el mercado remonta y consiguen vender más viviendas.
Sin embargo, como todo buen experto en muertos vivientes sabe, los zombis constituyen una plaga que se extiende sin control…
(continuará...)

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