sábado, 24 de noviembre de 2012

LA TERRORÍFICA HISTORIA DE FERNANDO EL ZAPADOR Y THE WALKING DEAD (y V)


Resumen del capítulo anterior: la situación creada en el sistema financiero español obliga al Banco de España a intervenir. Sin embargo, la suya no deja de ser una actuación muy tibia que no consigue solucionar el problema.
A la altura de 2010, era evidente que la estrategia seguida por el Banco de España y el gobierno español no habían servido para apuntalar el sistema financiero. A decir verdad, el sistema financiero español había resistido mucho mejor que el de otros países el impacto inicial provocado por la crisis de las hipotecas subprime y otros derivados financieros (próximamente en estas pantallas).
-   Por un lado, la exposición de nuestros bancos y cajas a los activos tóxicos generados por la banca estadounidense fue muy baja (lo que es natural, ya que nuestros bancos solían buscar financiación en el mercado exterior, no oportunidades de inversión).
-   Por otro lado, el Banco de España había impuesto un sistema de provisiones (las provisiones son partidas que se crean para compensar posibles pérdidas) mucho más exigente que el de los demás países europeos.
Cuando tras los primeros compases de la crisis, los bancos españoles resultaron mucho mejor parados que grandes entidades internacionales como Goldman Sachs, Societe Generale o Deutsche Bank, que recibieron miles de millones de dólares en ayudas públicas, los políticos españoles no tardaron en sacar pecho:





Sin embargo, los analistas internacionales no confiaban en la tan cacareada solidez del sistema financiero español. A su juicio, con un mercado inmobiliario derrumbándose o a punto de explotar y unas entidades con sus balances llenos de activos inmobiliarios, se mascaba la tragedia. La intervención de Caja Castilla La Mancha por el Banco de España a finales de marzo de 2009 vino a confirmar los temores de los analistas. Cuando después de dicha intervención, el índice de mora se la caja se situó en el 17 %, poca gente se creía el dato del 5 % aportado por el resto del sector.
Lo que le había ocurrido a entidades como el banco Walk ING es que los inversores del mercado mayorista ya no estaban dispuestos a refinanciar su deuda. Ya vimos que esto llevó a Walk ING a emprender una agresiva política de captación de depósitos para sustituir un pasivo (la financiación en los mercados internacionales) por otro (los depósitos de los clientes), pero con todas las entidades que había queriendo sacar agua de él, ese pozo estaba medio seco. Para un análisis más detenido de la naturaleza de los balances de las entidades financieras, repasad esta entrada.
Las inyecciones del BCE permitieron que bancos como Walk ING pudieran sustituir deuda comprada por inversores extranjeros por préstamos del banco central. Desde 2010, el BCE ha puesto en marcha distintas subastas de liquidez. La avidez con la que las entidades españolas han acudido a esas subastas pone de manifiesto la gravedad de su situación.
De no haber actuado el BCE, Walk ING hubiera tenido que prescindir de la parte de su pasivo que conseguía gracias al exterior y habría tenido que poner a la venta parte de sus activos (sería más correcto decir que tendría que liquidar parte de su activo), lo que probablemente le obligaría a venderlos por debajo de su valor y empeoraría su situación.
A este proceso de reducción simultánea de los activos y del pasivo de una empresa se le denomina desapalancamiento. Es muy común en períodos de crisis en los que los agentes económicos previamente se han endeudado más de la cuenta. Como describimos, el desapalancamiento tiene los efectos de un auténtico círculo vicioso económico.
De este modo, la actuación del BCE evitó una situación explosiva, al mismo tiempo que permitía que los bancos se recapitalizasen y consiguieran beneficios fáciles mediante el sencillo procedimiento de comprar deuda pública de los países europeos en dificultades a un 4, un 5 o un 6 % de interés con dinero prestado por el BCE al 1 % (sí, amigo lector, a mí también me parece repugnante). Pero esta medida no deja de ser un paliativo temporal. En sus inyecciones de liquidez, el plazo más amplio de los préstamos concedidos por el BCE es de tres años, y lo deseable es que las entidades españolas mejoren su situación lo suficiente como para poder financiarse sin la ayuda del banco central.
Y mientras tanto, el volumen del crédito a constructores y promotores seguía por encima de los 300.000 millones de euros, sin bajar desde 2007. Dada la parálisis del sector, esto sólo puede significar que entidades como Walk ING siguen refinanciando préstamos a empresas como Promotora El Zapador S.L. a pesar de la escasa probabilidad de que esos préstamos le sean devueltos.
Y gracias a la mágica varita de los tipos de interés, los préstamos impagables que se mantienen vivos crecen exponencialmente, y un problema en principio manejable puede convertirse en una cuestión inabordable. De este modo, con un gran volumen de préstamos impagados que no dejan de crecer y teniendo que subsistir gracias a la liquidez del banco central, podemos afirmar que Walk ING se ha convertido en THE WALKING DEAD, en un auténtico banco zombi. Está muerto, pero se mueve y actúa como si estuviera vivo. A pesar de estar en quiebra, sigue abierto, y a sus directivos les parece genial. Después de todo, quién sabe, a lo mejor la cosa mejora, la economía remonta, y mientras tanto están en una inmejorable situación para cobrar primas, incentivos e indemnizaciones millonarias.
Igual que los zombis sólo sienten un ansia inagotable de carne humana, las entidades financieras convertidas en zombis, como THE WALKING DEAD, tienen un ansia inagotable de recursos para tapar sus pérdidas y los agujeros de su balance. No sólo no contribuyen a la recuperación económica al no destinar sus recursos a conceder créditos a familias y empresas, sino que al alimentarse de las ayudas públicas le roba recursos al resto de la economía sólo para mantenerse en su estado de muerto viviente.
¿Y a qué nos lleva eso?
A una sociedad zombi.


Finalmente, THE WALKING DEAD fue intervenida por el Ministerio de Economía. La entidad ha pasado a ser propiedad del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), que compró la deuda emitida por el banco y la convirtió en acciones. Por el momento, todavía no se ha decidido si el banco seguirá adelante con un nuevo presidente hasta poder privatizarlo o si se venderá a otro banco para que lo absorba. Lo que sí está claro es que recibirá unas ayudas multimillonarias del Estado.

Hasta que no expire el vencimiento del último préstamo concedido, Promotora El Zapador S.L. sigue existiendo como empresa zombi. Lo más probable es que el préstamo no se renueve y THE WALKING DEAD asuma las pérdidas, pero eso dependerá de si la cuantía final de las ayudas públicas permiten al banco asumir todas sus pérdidas. Sea como sea, al tener la empresa la forma de una sociedad limitada, Fernando y sus socios no tendrán que responder de las deudas con su patrimonio personal (eso sí, de recuperar el capital inicial que aportaron que se vayan olvidando).

Tras el fracaso de su nueva aventura empresarial, Fernando ha vuelto a su primera actividad. Actualmente, está desatascando un pozo negro en Solana de los Barros.

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